¿Qué
se siente cuando se va parte de uno mismo? No es una metáfora, ni una frase ocurrente.
Estoy condenado a averiguarlo, temiendo a cada instante un para siempre. Y juro
que me revienta por dentro.
No
te mueras esta noche. El día se adivina desangelado, y tengo miedo.
Jamás la soledad se ha burlado de mí de esta manera, y eso que conozco bien su rostro. Porque hasta ahora, nunca faltaste. Y no estoy seguro, maldita sea, de saber caminar sin ti, sólo con ella.




