miércoles, 30 de noviembre de 2016

Buscando a Lorca (Capítulos III y IV)

Capítulo III: Una conversación a dos colores.

Descubrí a Lorca con tan sólo once años. No es habitual a esa edad interesarse por la poesía, pero reconozco que nunca fui una niña común. Tal vez si mi vocación no se hubiera materializado en la forma en que lo hizo, la escritura sería ahora mi sustento.

El caso es que casi tres décadas después se me ofrecía la posibilidad de desentrañar por fin el misterio de la muerte del autor de Yerma, fusilado de madrugada al comienzo de la Guerra Civil en una cuneta de la carretera que une las localidades de Víznar y Alfácar, víctima de la barbarie impuesta por quienes glorificaron la muerte por encima de todas las cosas y de las rencillas entre los clanes familiares que habían hecho fortuna con el cultivo de la caña de azúcar en la vega granadina una vez que se había perdido la colonia de Cuba. Algunos hechos se conocían acerca de las últimas horas de Lorca pero muchas más eran las incógnitas sobre su muerte, entre ellas la fosa en la que reposaba su cadáver. Otros lo habían intentado antes. Todos fracasaron.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Buscando a Lorca (Capítulos I y II)

Aunque este relato está basado en hechos reales, los personajes y circunstancias descritos en el mismo son únicamente producto de la imaginación del autor y como tal deben considerarse.

Capítulo I: La llamada.

A veces el destino nos reserva caprichosas sorpresas cuando menos lo esperamos, cuando creemos que los acontecimientos excepcionales que se pueden vivir a lo largo de una vida ya han sido vividos. Todo comenzó con aquella llamada telefónica, la llamada que empezaría por descolocar mi presente y terminaría por cambiarme también el futuro. Pero antes de que les cuente esta historia, permítanme que les hable un poco sobre mí. 

Siempre tuve una vida inquieta, mi pasión por la arqueología me llevó de la mano por diferentes lugares del planeta desde que terminé la licenciatura. Recién cumplidos los cuarenta y deseosa de probar la sensación de asentarme por una vez me hice con la Cátedra de una prestigiosa universidad madrileña. 

jueves, 10 de noviembre de 2016

Amor eterno

Subo en esta ocasión un micro para el concurso "relatos en cadena", de la emisora de radio Cadena Ser.
Cada semana el jurado elige tres finalistas, entre los que se escoge el ganador en emisión en directo en antena.
La última frase del micro ganador debe ser la primera de los presentados a concurso en la siguiente semana. Las normas en esta ocasión eran:

Máximo 100 palabras sin contar la primera frase.
Debe comenzar con la frase "Con cuidado para que no se les caigan los alfileres"


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— Con cuidado para que no se les caigan los alfileres.

La anciana dejó escapar las palabras con un sibilino tono de cansancio.