viernes, 18 de septiembre de 2026

No esta noche

        No soportaré que este viernes sea el último en que vea la luz de tus ojos. Concédeme un día más, al menos otro.

¿Qué se siente cuando se va parte de uno mismo? No es una metáfora, ni una frase ocurrente. Estoy condenado a averiguarlo, temiendo a cada instante un para siempre. Y juro que me revienta por dentro.

No te mueras esta noche. El día se adivina desangelado, y tengo miedo.

Jamás la soledad se ha burlado de mí de esta manera, y eso que conozco bien su rostro. Porque hasta ahora, nunca faltaste. Y no estoy seguro, maldita sea, de saber caminar sin ti, sólo con ella.

No te mueras esta noche, aguanta un poco más, tan solo un poco. 

No sé por qué el sol calienta menos y el batir del mar es apenas un murmullo. Y ya nadie estará para explicármelo. Hace tiempo que el trinar de los pájaros ha cesado, o eso creo.

Ojalá pudieras arroparme eternamente, como antaño. Y escuchar de nuevo una nana de tus labios. Ojalá hubiera un Dios para rogarle un imposible, o para echarle en cara este momento. Hay caminos que deberían estar vedados, aunque todos habremos de lastimarnos los pies con sus aristas.

Termina ya, maldito viernes. Suplicaré otra prórroga al sábado en cuanto llegue. Venderé mi alma a quien la quiera, con tal de acariciarte en otro día infinito.

No te mueras esta noche, que no amanecerá de nuevo si eso ocurre.

No te mueras esta noche, mamá.


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3 comentarios:

  1. Jolines, Jorge, pues no que se me ha caído una lágrima y todo... ¡Qué bonito! Y eso que era viernes, pero te ha quedado un relato extraordinario, acercándose a la poesía y de una ternura excepcional. Te felicito. Muy, muy bueno.
    Un abrazo. :)

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  2. ¡Uff, Jorge! ¡Qué relato! Conmueve mucho, transmites muy bien esa desesperación por no poder cambiar el destino. Llega al alma. Enhorabuena, muy buena propuesta para el reto. Abrazos.

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  3. Tan conmovedor como tu historia es el tiempo mismo: lo que sobrevive de un día a otro, para bien o para mal, ya no será igual; pero seguiremos pidiendo la sobreivencia de los que amamos siempre un día más. Cuánto puede enseñarse en 250 palabras!! Un gran abrazo

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