jueves, 15 de octubre de 2026

Donde termina el camino

     El caer de la noche devuelve siempre un cálido abrazo, incluso cuando los tiempos no incitan a aquietar el alma. En ello cavilaba Ramón Rodríguez Varela mientras sus pies desollaban la arena suelta del camino.

La madrugada anterior había realizado una furtiva visita al pazo de Mariñao. El señorito palideció al ver el pistolón apuntándole.

—¡Curuxás! —exclamó asustado.

—Ya sabe, don Valentín, comida caliente y la contribución habitual.

La criada le sirvió un estofado mientras la familia lo observaba en silencio. Al terminar revolvió en un gesto casi cariñoso el cabello del más pequeño.