sábado, 22 de octubre de 2016

Amores brujos


Como últimamente me están regalando los oídos con los microrrelatos, he decidido ir subiendo algunos de los que he presentado a algún concurso, mientras termino (espero) el cuento más largo en el que estoy trabajando. Que el lector no se haga muchas ilusiones, nunca gané ningún premio.

Este es un micro que escribí bajos las siguientes condiciones:
- Tema: ha de estar relacionado con abogados.
- Palabras obligatorias: fin, vaquero, desobediencia, brujo, alimento.
- Máximo 160 palabras.

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En otro tiempo fui abogado. El fragor de los alegatos en la sala rejuvenecía mi espíritu.

  El amor es alimento del alma, principio y fin de nuestra existencia. Amores tiernos, amores ciegos, amores brujos… —me dijo.

lunes, 27 de junio de 2016

La frase tonta de la semana



Tras casi seis meses, más de 30 participantes, 5 duelos y mucho trabajo, éste es el relato que presenté a la final del Torneo de Escritores de www.tusrelatos.com.  Tuve el placer y al mismo tiempo podríamos decir desgracia de competir con un gran rival, mi compañero Paco Castelao, que estuvo a la altura de lo que se esperaba en un evento de éstas características, presentando un excelente trabajo. Sólo el hecho de haber participado y tener la suerte de haber llegado hasta aquí ha merecido la pena. ¿El resultado? A quien tenga curiosidad lo animo a seguir leyendo, pero no vale hacer trampas, los atajos no sirven en ésto de la literatura.

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El sol se ponía tiñendo de rojo el horizonte y dibujando un reflejo escarlata sobre el espejo de la ría. Lo vi agazaparse tras las islas que cierran la ensenada, para terminar besando aquellas aguas que a principios de la primavera aún debían estar demasiado frías. Una historia de amor envidiable, pensé, pues el paso de los eones no había sido capaz de romper su hechizo.

viernes, 27 de mayo de 2016

El Guardián del Bosque

Me crié entre verdes prados y rumorosos bosques. Adoro decírselo a todo el que me pregunta, pero en realidad siempre fui una niña de ciudad. Sin embargo en la época estival mi familia pasaba largas temporadas en la escondida aldea donde vivían mis abuelos. Se encuentra ésta al norte de la península Ibérica, en la Sierra de Ancares que delimita la frontera entre las comunidades de Galicia, Castilla León y Asturias. Es una región montañosa de difícil acceso cuyos valles se ven salpicados por pequeñas aldeas y los montes son hogar de sauces y alisos, de robles melojos o albares y robustos carballos, de arces, mostajos, acebos, avellanos y esbeltos abedules, y un sinfín de especies que pintan de verde sus laderas.

En mi niñez, llegar hasta el lugar suponía un viaje de varias horas por carreteras sinuosas y mal asfaltadas. Aún hoy en día quien se adentra en estas tierras parece sumergirse en un mundo aparte en el que el tiempo se ralentiza. Una vez allí la civilización se torna un recuerdo nebuloso, como si tan sólo hubiera existido alguna vez en sueños. El día dura más de veinticuatro horas y los problemas son arrebatados por el viento en un descuido. Los pasos se acomodan sobre una alfombra de hierba y hojarasca, el trino de los pájaros es un susurro que no cesa y la luz del sol juega al escondite entre las copas de los árboles. Sólo el motor renqueante de algún tractor pone la nota disonante al cantar de un riachuelo o el quedo mugido de las vacas.

jueves, 28 de abril de 2016

Elige un arma

    Ocurrió en el año 1871 y todavía el suceso se recuerda en el lugar. Cuentan que en la Villa cautivaba los corazones una moza de nombre Adela Montesinos. Rondaba los dieciocho y no le faltaban pretendientes que suspirasen por sus atenciones. Ella, sabedora de las dotes seductoras que atesoraba, se dejaba querer sin decidirse a entregar su amor a ningún cortejante.

    Era la doncella morena de piel y cabello, ondulados rizos le caían hasta la cintura y lucía unos hermosos ojos verdes, el cuerpo ligeramente entrado en carnes como gustaba en la época, de busto amplio y generosas curvas. Pero lo que en verdad la hacía irresistible era la sonrisa que sin tacañería regalaba a quienes se ganaban con cierto esfuerzo su favor. Una sonrisa que, decían, parecía haberle sido dibujada en los labios por el mismísimo diablo, tan poderoso era su influjo sobre la voluntad masculina.

lunes, 28 de marzo de 2016

Secreto de confesión

01 de Octubre. 20:00.

— ¡Ave María Purísima!

Una voz firme sonó a través de la rejilla. Al Padre Ezequiel Castrejo le sorprendió que un hombre ocupase el lugar reservado al sexo femenino, pero pensándolo bien lo prefería. Contemplar el rostro de los fieles al tiempo que éstos vaciaban sus almas siempre lo había hecho sentir incómodo.

Bostezó antes de responder. A sus treinta y cinco años era Vicario General del Obispado y las ocupaciones le exigían varias horas de dedicación diaria. A pesar de ello se obligaba a administrar el sacramento de la confesión al menos una vez por semana. Su inquebrantable Fe y su conciencia le inducían a atemperar el orgullo con aquella muestra de humildad. Devolvió el saludo y preguntó al desconocido por sus pecados.

martes, 15 de marzo de 2016

Nadia, mi dulce Nadia

Cuando Nadia sonríe menguan mis penas. Y también lo hace mi cartera. Se empeñó en comprar aquella casa junto al mar. Y en instalar la piscina olímpica en el jardín. Aunque la entiendo, comprendo que ella necesita su espacio.

No dije nada cuando hizo tirar tres tabiques para poner la pecera, y apenas protesté el día que trajeron la pareja de delfines. Bien mirado, resultan muy decorativos en el salón. Además siempre sonríen, como ella.

Lo de la cama de agua al principio sonaba bien. Encendemos el termo un par de horas antes de ir a dormir, por aquello de que no esté demasiado fría. Ya me he acostumbrado a levantarme con la piel de los dedos arrugada.

domingo, 31 de enero de 2016

Trece años en éste mundo


Cuando era niña mi madre nos prevenía contra toda clase de supersticiones. Era la típica señora que daba un rodeo cuando en mitad de la acera un obrero tenía colocada su escalera. Nunca dejaba el salero sobre la mesa por temor a que alguien pudiera derramar su contenido y ni ebria de vino se le ocurriría abrir un paraguas bajo techo. Yo era la tercera de seis hermanos y todos nos tomábamos a broma sus supercherías. No podía imaginar entonces que el número trece marcaría mi vida. Quizás de haberlo sabido hubiera considerado de otro modo sus manías.

Crecí en una familia de clase humilde. Abandoné la escuela a los dieciséis años, más por apatía que por falta de capacidad para los estudios. A esa edad el mundo se ve con los ojos de los sentidos y mi caso no era una excepción. Mataba el hastío viviendo de noche y frecuentando discotecas, a pesar de las continuas desavenencias con mis padres. La falta de dinero nunca supuso un problema. Era una joven esbelta y de elevada estatura, con una hermosa melena negra y ojos verdes que según decían parecían tener un poder hipnótico sobre los chicos. Además, no me faltaba desparpajo y siempre conseguía que alguno me invitase a una copa. Me gustaba aquel ambiente, la música, el baile, el sabor del ron y sobre todo… ¡me gustaba el sexo!

jueves, 7 de enero de 2016

Los Viajeros del Espacio

Diario de a bordo del Comandante Mael Rahma. Crucero espacial Omnion. Día trigésimo octavo del año 1624 de la Nueva Era.

Primera parte.

Llevo horas encerrado en mi camarote. Tengo el cuerpo magullado y un persistente dolor de cabeza me taladra las sienes. Todavía esa sustancia pegajosa y maloliente impregna mis ropas y su hedor está por todas partes. No dispongo de comunicación con el exterior, ellos se han ocupado de cortarla. Sin embargo comprobé con alivio que la grabadora sí funciona. He decidido empezar este diario con la incierta esperanza de hacerlo llegar afuera. Quizás mi testimonio pueda ser útil algún día y al menos conseguiré matar ésta angustiosa espera.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Dulce Navidad

Ayla no le quitaba la vista de encima al Belén. Había insistido a su padre para que a pesar de todo lo montase. Aunque su familia no era cristiana, el 25 de Diciembre era Fiesta Nacional y a ella le gustaba recrear aquel pesebre cuya miseria la hacía pensar que aún había esperanza. 

Su mente volaba dos mil años atrás imaginando el momento que según le habían contado sucediera tan cerca, más allá del río Jordán.

El haz de luz diluyó la noche, un estruendo retumbó entre las colinas... y las paredes se salpicaron de rojo. Una bomba fabricada en un país muy lejano apagó los pensamientos de Ayla para siempre.

Al menos murió con una sonrisa.


NOTA: Relato escrito para el concurso de Microrelatos Navideños "La cara oculta II" (El lado B de la Navidad) del Círculo de Escritores

lunes, 7 de diciembre de 2015

El águila y la esvástica


Cuando Itzak Weiss bajó del carruaje y puso el pie sobre los adoquines que empedraban la stadtplatz de aquel pequeño pueblo, llegó a pensar que la localidad pasaría por un lugar acogedor donde disfrutar de unos días de asueto de no ser porque, ni estaba de vacaciones, ni la tarea que debía llevar a cabo le permitía abandonarse a semejante tentación.

La niebla que llegaba desde el río comenzaba a levantar su manto blanquecino por encima de los picudos tejados de pizarra que coronaban las casas, adornadas de ventanales y edificadas en recios muros de piedra. Las callejuelas adoquinadas sobre las que golpeaban los cascos de los caballos, y el constante rodar de algunos carromatos, daban al lugar ese aspecto añejo con que el paso del tiempo parece pintarlo todo en su incesante tránsito. Al fondo, la torre de una iglesia escondía su campanario entre la bruma como si el pudor de mostrarse en toda su belleza le hubiera sido inculcado por los ministros del Altísimo que predicaban entre sus paredes.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Premio "The Versatile Blogger Award"


Publico esta entrada en agradecimiento por la nominación recibida al premio "The Versatile Blogger Award" de parte de José Carlos García y su blog La burbuja literaria de J.C cuya visita recomiendo por la calidad del propio blog y de sus relatos.

Este premio se otorga por la calidad de la escritura, la singularidad de los temas tratados, el nivel de amor que se muestra en las palabras que se escriben y la calidad de las fotografías.


Pacto de Sangre

Te amo y te odio a un mismo tiempo. Llevamos años compartiendo idéntico destino pero ahora tiemblo porque mi futuro quedará ligado al tuyo para siempre.

Me asalta la duda, este Pacto de Sangre es un paso demasiado importante como para tomarlo a la ligera. No dejo de preguntarme si podría servirte de igual modo sin comprometer mi libertad, pero tú querías más y al fin lo has conseguido. No puedo vivir sin tí y a veces tampoco contigo.

Temo a los que te acompañan, en especial quien te ha dado vida y te vigila como si le fuera en ello la suya propia. Ahora será también mi cancerbero, siento como sujeta la sutil argolla que sin saber cuándo ni cómo ha conseguido cerrar sobre mi cuello. 

lunes, 26 de octubre de 2015

La procesión de las ánimas

Nací un primero de Noviembre. Mi hermano gemelo sobrevivió tan sólo un par de semanas. Madre me contó como, al bautizarme, el sacerdote confundió el óleo bautismal con el de difuntos. Mal presagio.

Han pasado veinte primaveras. Hace un mes falleció mi padre y tuve que enterrarlo en la pequeña aldea perdida en el interior de la sierra de Ancares donde me crié. Ahora, Amelia me ha hecho regresar. La que fue mi primer amor, fallecida en la flor de su juventud en un maldito accidente de tráfico. Un nuevo sepelio.

Demasiadas caras conocidas en la decrépita iglesia. Se me ha hecho noche ahogando en vino las penas con los amigos en la cantina. Enfilo el camino hacia la casa donde todavía vive mi anciana madre, un sendero lúgubre que serpentea entre los prados alejándose de la aldea.

jueves, 8 de octubre de 2015

La guerra de las dos lunas



Mi cabello se encabrita al compás de una brisa que barre la llanura. La pluma de águila que lo adorna baila también con el viento, recordando aquellos tiempos en que volaba libre surcando los cielos. Es curioso comprobar cómo cambia el concepto de libertad cuando se teme perderla, silenciosa compañera de viaje que de repente se convierte en el bien más preciado.

La ondulación de las colinas recrea mis ojos meciéndome las pupilas mientras recorren la pradera. Todavía puedo divisar a lo lejos algunas manadas de bisontes proclamando su señorío sobre los pastos, aunque cada vez es más difícil escuchar sus bramidos.