jueves, 28 de abril de 2016

Elige un arma

Ocurrió en el año 1871 y todavía el suceso se recuerda en el lugar. Cuentan que en la Villa cautivaba los corazones una moza de nombre Adela Montesinos. Rondaba los dieciocho y no le faltaban pretendientes que suspirasen por sus atenciones. Ella, sabedora de las dotes seductoras que atesoraba, se dejaba querer sin decidirse a entregar su amor a ningún cortejante.

Era la doncella morena de piel y cabello, ondulados rizos le caían hasta la cintura y lucía unos hermosos ojos verdes, el cuerpo ligeramente entrado en carnes como gustaba en la época, de busto amplio y generosas curvas. Pero lo que en verdad la hacía irresistible era la sonrisa que sin tacañería regalaba a quienes se ganaban con cierto esfuerzo su favor. Una sonrisa que decían parecía haberle sido dibujada en los labios por el mismísimo diablo, tan poderoso era su influjo sobre la voluntad masculina.

De entre todos los pretendientes partía con ventaja un teniente del ejército de Su Recién Entronizada Majestad Don Amadeo de Saboya, de nombre tan biensonante como corto fue su reinado. El militar, bautizado Baldomero Entrecanales y Olabarrieta, procedía de una familia acomodada de arraigada tradición en las armas. Era éste un hombre rudo de ideas conservadoras y exagerado sentido del honor, que dedicaba su vida al ejército y, desde hacía algunos meses, a cortejar a la esquiva Adela.

Cierto día, habiendo sido invitada lo más granado de la sociedad de la Villa a una fiesta organizada por el Conde de Los Matojales, coincidieron en tal acto nuestros dos protagonistas, entre los que se interpondría de manera más fortuita que intencionada un tercer personaje clave en la historia que nos ocupa.

Don Leopoldo Querejeta y Bustos era hombre sin oficio ni beneficio, al parecer de muchos. Estrafalario en sus modos y vestimenta, lo cierto es que tenía cierto éxito como escritor de novelas cortas y libros de poemas, lo cual le permitía ganarse el sustento además de gozar de alguna consideración entre las clases adineradas. Decían que el tal poeta era también aficionado al buen vino y las mujeres, y esa noche decidió hacer honor a ambas querencias. Hallándose en estado de euforia no se le ocurrió otra cosa que trabar animada conversación con la doncella Montesinos, la cual divertida por su ingenio no hacía más que reírle las gracias.

Al parecer, la dedicación con que la dama se entregaba a la charla y la inapropiada inclinación de Don Leopoldo sobre el escote de la muchacha despertaron el enojo de Entrecanales, quien se había remojado en vino tanto como el escritor. Cuando no pudo refrenar más sus celos ni soportar las miradas burlonas, pues de todos era conocido el nada disimulado interés que mostraba por la moza, se acercó a la pareja y sintiéndose ultrajado tomó el guante que le enfundaba la mano derecha, golpeando el rostro de Querejeta, después de lo cual arrojó la manopla a sus pies.

Sobre el salón se extendió un silencio incómodo. La pequeña orquesta de violín y chelo que animaba la velada cesó en su interpretación. Todas las miradas se centraban en ambos varones, en particular en la reacción del retado Don Leopoldo. Éste se atusó el bigote con toda la calma del mundo, tras lo que se agachó con igual parsimonia, recogiendo el guante.

   ¡Resarcirá usted mi honor en duelo, caballero! — gritó Entrecanales con un enojo palpable — Escoja la modalidad que más guste: a primera sangre, incapacidad de un oponente para continuar la contienda, ¡A muerte! ... Y como consideración hacia usted permitiré que seleccione también las armas. Dígame buen hombre, ¿será a sable, espada o pistola? ¡Elija un arma!

El teniente era un hombre corpulento que sacaba una cabeza a Don Leopoldo. Nadie dudaba de su mayor habilidad cualquiera que fuese la elección del primero. El escritor, lejos de inmutarse y sin dejar de retorcerse el mostacho, dejó pasar unos segundos interminables. Al fin esbozó una sonrisa maliciosa y respondió.

    — ¡A poesía!

Algunas risas aisladas se dejaron oír. Baldomero Entrecanales descompuso su expresión en una mezcla de enojo y asombro.

   — Esto es una estafa, Querejeta. Juega con ventaja, ¡Usted es poeta! — vociferó casi fuera de sí.

El eco de las carcajadas retumbó entre las paredes ante el desconcierto del militar mientras un barullo desordenado comenzó a tomar cuerpo. Entonces Don Leopoldo levantó el brazo y lo sostuvo en alto hasta que los ánimos se calmaron de nuevo.

    No lo hace usted mal a pesar de su fama de zopenco — se burló —Pero dígame, Entrecanales. Acaso siendo soldado ¿no sería suya la ventaja en un duelo armado?

La multitud asintió ante la solidez del argumento. Pronto comenzaron las discusiones a favor y en contra.

   — Ya no estamos en el siglo XVIII, se supone que ahora somos una sociedad civilizada en la que el ingenio prima sobre la fuerza bruta ¡Demostrémoslo! — azuzó Querejeta a la concurrencia, apelando a su sentido cívico.

Tras unos minutos de acalorado debate se impuso la idea de Don Leopoldo. El militar protestó, pero jugaba en su contra el hecho de haber brindado a su contrincante la posibilidad de escoger armas. Ahora era esclavo de sus propias palabras. Se acordó fijar el duelo a una semana vista y a falta de mejor lugar para la cita, el Conde ofreció de nuevo el salón de su mansión. La suerte estaba echada.



Siete días pueden ser una eternidad o un suspiro. Para Baldomero Entrecanales y Olabarrieta fueron más bien lo segundo. El militar no acertaba a explicarse como se había dejado enredar en semejante embrollo. Mas alguien tenaz como él no podía rendirse. Le faltaban horas para empaparse en los clásicos de la poesía castellana. Durante el día leía a Manrique, Bécquer, Góngora o Quevedo. Por la noche se sumergía en los versos de Lope de Vega, Moratín, Rosalía de Castro, Espronceda o Calderón de la Barca. Y habría leído también a Lorca, Machado y Alberti si no fuera porque aún no habían nacido.

Pasó el tiempo y llegó el día. El militar nunca hubiera imaginado que sentiría más nervios ante un miserable duelo que en el campo de batalla. Pero un hombre que se precie debe ser fiel a su palabra. Y aunque Entrecanales no entendía mucho de palabras, jamás permitiría que se dudase de su hombría.



El gran salón de la mansión de Los Matojales apenas podía albergar a la concurrencia. El duelo había devenido en todo un acontecimiento social. En el centro se dispuso una mesa con dos sillas enfrentadas. El jurado se ubicaba hacia un lateral del tablero. En el lado opuesto se reservó un lugar de honor para los padrinos de ambos duelistas junto a la dama Adela de Montesinos, cuyo apellido se había visto incrementado en una preposición.

Una selección de notables de la Villa había establecido las normas. En cada ronda se dictaría una palabra alrededor de la cual debían girar los versos. Ambos contrincantes inventarían una rima por turnos. El duelo terminaría en el instante en que uno de los dos no fuese capaz de proseguir las rimas, cuando el ofendido diese por resarcido su honor, o en el momento en que se alcanzasen un máximo de diez rondas, en cuyo caso el jurado determinaría el vencedor. Con una declaración solemne dio comienzo el evento.

El presidente se levantó y con el gesto más serio del que fue capaz se colocó los anteojos. Desplegó un papel ante sus narices, leyendo la primera palabra: Cosa.

De nuevo se formaron corrillos, multitud de cuchicheos recorrieron la sala y el jurado debió solicitar silencio para preservar la concentración de los contrincantes. El primero en alzar la mano fue Don Leopoldo. Con la venia de la presidencia procedió a recitar.

Por más que lo intento, no acierto a comprender
Que pueda desear, esta dama tan hermosa
Su sino desgraciar y su ser comprometer
Una vida entera, con esta horrible… cosa

Querejeta pronunció la última frase realizando un ademán despectivo hacia su contrincante, entre las risas de la concurrencia. El poeta había estado brillante en su primer lance. Todas las miradas estaban ahora puestas en el militar, cuyo rostro se veía enrojecido por la ira. Tardó un par de minutos en dar la réplica.

Cerrad vuestra boca, criatura asquerosa
León os creéis y sólo sois una babosa
Si no os retractáis, os diré una cosa
Pronto os meteré debajo de una losa

Las carcajadas fueron estridentes, no tanto por la rima, menos elaborada que la de su rival, como por el tono airado con el cual había sido pronunciada. Los asistentes empezaban a divertirse. El jurado pidió calma, lo que sólo llegó después de que alguien golpease con fuerza un mazo contra la mesa. Se procedió a leer la segunda palabra en medio de un silencio expectante: Esmero.

Esta vez era mayor la dificultad. Los duelistas se tomaron más tiempo mientras el público pedía sangre, en el sentido poético de la palabra. De nuevo fue el estrafalario escritor el primero en alzar la mano. Recitó con tono pausado y el oficio que da la práctica.

Habéis de saber, amigo Baldomero
Que no es más hombre quien un arma carga
Ni tampoco quien la tiene más larga
Tal condición, depende del esmero
Con que se entrega el corazón entero
A quién se ama, aún en la hora amarga

Las reacciones fueron divididas. Hubo quien rio a mandíbula batiente mientras otros, especialmente las damas, ovacionaron el hermoso remate del verso. Entrecanales tenía ante sí un reto complicado. Su expresión era aún más furibunda, pero reaccionó con inusitada rapidez.

Tal vez tengáis razón, pedazo mero
Mas sabed que si yo porto un arma
No dudéis que el tiro será certero
Enfilado y directo a vuestra alma
En ello pondré todo mi esmero

Los partidarios del militar aplaudieron con rabia la velada amenaza, mientras los del poeta replicaron coreando su nombre, para desesperación de los adustos miembros del jurado. La algarabía semejaba al patio de un colegio. Teniendo en cuenta lo dispar en las habilidades de ambos el duelo estaba resultando igualado.

Ninguno daba muestras de flaqueza y comenzaba a vislumbrarse una decisión salomónica. Queriendo el jurado acallar tanto bullicio amagaron con anticipar la siguiente palabra. Algunos entre el público pidieron silencio. Al fin se desveló el verbo: Deber.

Para sorpresa de todos, Entrecanales estuvo esta vez más rápido. Y no fue menor el asombro ante el verso que fue capaz de ejecutar.

Algo que presumo en conocer
Pues éste es mi oficio, el militar.
No perdemos tiempo en recitar,
Ni en historias inventadas escribir,
Ni las damas de otros hombres cortejar.
Nuestro tiempo, en lugar de malvivir
¡Lo empleamos en cumplir nuestro deber!

Definitivamente Entrecanales se estaba creciendo. Donde no había más que un rudo militar comenzaba a nacer un poeta. Su expresión eufórica denotaba que él mismo estaba sorprendido de sus nuevas habilidades. Entonces ocurrió algo que ninguno de los asistentes hubiera podido prever.

Tal vez Querejeta pensó que de seguir caldeándose el ambiente, las sutiles amenazas del teniente podrían llegar a materializarse. O quizás tan sólo se aburriese. El caso es que abandonó las pullas que ambos se lanzaban, cambiando el sentido del duelo.

Debo insistiros, tal es mi deber
Que deberíais haberme preguntado
En asuntos culinarios, que gusto de comer
Si lechón o jurel, si carne o si pescado
Y de haberlo hecho, habríais de saber
Que no debéis temer, ¡pues soy afeminado!

La sorpresa fue mayúscula. El público profirió una exclamación espontánea. El rostro de Entrecanales mostró por unos segundos cierta expresión bobalicona, mas al cabo de un instante comenzó a reír. Primero como si fuese el plácido discurrir de un regato para transformarse enseguida en un auténtico torrente de carcajadas. La sala entera se contagió la euforia y durante casi diez minutos fue imposible parar aquel estruendo, que exageran las crónicas se podía oír en varios quilómetros a la redonda. Eso puso fin al duelo.

El militar y el poeta llegaron a ser buenos amigos. Entrecanales se casó a los pocos meses con la hermosa Adela Montesinos y los domingos Don Leopoldo solía ir a tomar café a la casa del matrimonio. Al año siguiente estalló la Tercera Guerra Carlista.

Baldomero Entrecanales pasaba más tiempo fuera que en el hogar. Dicen las malas lenguas que no por ello se interrumpieron las visitas del poeta, e incluso hubo quien aseguraba que el primer hijo del matrimonio tenía las mismas orejas y nariz que Leopoldo Querejeta.

El chaval llegó con el tiempo a desempeñar un papel importante en el devenir del País. Pero esta, queridos amigos, es otra historia.

Y deberá ser contada en otro momento.



NOTA: Relato para la tercera ronda del Torneo de Escritores de www.Tusrelatos.com. Normas: máximo 2099 palabras, título: Elige un arma.  Superada la ronda ya estamos en semifinales. Que las musas nos acompañen.

32 comentarios:

  1. No puedo hacer menos que quitarme el sombrero
    ante aquél que a nuestro tedio reta,
    haciendo que nos lo pasemos teta
    blandiendo sus mejores armas, pluma y tintero 

    Un relato delicioso Jorge, con una ambientación impecable, una historia divertida, bien contada, sorprendente en su desenlace. Simbiosis perfecta entre esas historias de románticos duelistas y exhibicionismo verbal a lo Lope de Vega. Te lo has currado, no sólo por el tiempo que has tenido que echar componiendo versos, documentando la escena (encantadora la imagen de Adela Montesinos) y el lenguaje, etc., sino imaginando un final ocurrente y comparable al atractivo y desenvuelto desarrollo de la trama. A mí, personalmente, me ha encantado tu relato, de verdad. Intento buscarle algún “pero” que ponerle (aunque sólo sea por aquello de hacer un poco de crítica), pero no se me ocurre ninguno. Entiendo que algunas rimas no son escrupulosamente perfectas, pero si lo fueran, dejarían de ser producto de la eufórica improvisación del poeta o de la temeraria impericia del militar.
    Con toda mi sana envidia, mi más sincera enhorabuena amigo
    Un abrazo

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    1. jajaja Isidoro, parece que tú también tienes tu vena poética, muchas gracias por el detalle en el comentario, amigo. Es curioso lo que comentas de la ambientación, en TR fue uno de los comentarios más repetidos y sin embargo la recreación histórica se sustenta principalmente en 3 detalles que son accesorios a la historia, la elección del año, la referencia a Amadeo de Saboya y la referencia a la Guerra Carlista, y si quieres podemos incluir también la fiesta de sociedad en la Mansión de los Matojales. Sin embargo es grato comprobar como añadiendo a la trama este tipo de curiosidades, el escenario real toma mayor peso y credibilidad para el lector y se pasan por alto los posibles errores de ambientación (que seguro los habrá). La literatura no consiste sólo en lo que se dice, sino en las sensaciones que se transmiten al lector, y los detalles accesorios alrededor de la trama pueden reforzar o echar por tierra todo ello. La verdad que el relato está cosechando muy buenas críticas, y yo tenía muchas dudas al respecto cuando lo publiqué, el género de humor no es lo mío. Respecto a las rimas, son muy de andar por casa y como tú dices había que mantener un equilibrio entre el arte y la credibilidad en la improvisación de los duelistas, la intención era simplemente que resultaran graciosas. Me alegra que te haya gustado y más viniendo de ti que eres un lector exigente. Un abrazo paisano y gracias como siempre por tus extensos y detallados comentarios.

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  2. Un paso a la semifinal más que merecido. Me rindo ante tu talento. Ya puedes estar orgulloso de este relato que tiene todos los ingredientes de las grandes historias clásicas. Un abrazo y enhorabuena

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    1. Enhorabuena a ti también Ana por tu paso a la semifinal del torneo, es un honor compartir cartel contigo. Además, tú lo sabes, has tenido un camino mucho más difícil que el mío, lo cual le da mayor mérito. Gracias por tu visita y comentario, un beso.

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  3. Un relato ingenioso, original y con infinidad de detalles a destacar. Además eres valiente, pues te metes en terrenos en los que era fácil caer en la parodia, especialmente si no cumplías las expectativas de los poemas. Pero sales airoso, con un remate de historia simplemente brillante. Es una de esas veces que siento que yo no sería capaz de logar lo que has logrado.
    Es para sentirse orgulloso, compañero.

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    1. Gracias Alejandro, no creo que precisamente tú seas un escritor con límites, lo has demostrado varias veces. A veces hay que arriesgar y qué mejor ocasión que un torneo. Gracias por tu visita y comentario.

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  4. Muy bueno, amigo Jorge, y he de decirte que el paso a la semifinal es más que merecido.
    Me he divertido de lo lindo y me alegra que la pluma haya tenido más poder que la espada en este relato tan ingenioso, arrastrando la poesía al rudo militar hasta una dimensión que, seguro, jamás sabía que poseía.
    Espero, de corazón, que tengas la mejor de las suertes. Un saludo.

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    1. Ojalá la pluma tuviese siempre más poder que la espada, amigo Bruno, por desgracia todos los días vemos que no siempre es así. Muchas gracias por tus buenos deseos y por pasarte por aquí. Saludos.

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  5. Sin haberme despojado de mi profundo asombro ante tal derroche de creatividad y humor, en una trama que mantiene el ritmo y la atención, Jorge, te felicito sinceramente. Desconocía este talento (en el sentido más extenso de la palabra) tan bien guardado. Confío en que tengas mucha suerte en el desenlace del concurso.

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    1. Que sorpresa verte por aquí Marta, me alegra mucho tu visita. Pues ya ves, es una afición que viene de largo y desde hace más de un año se plasma en este blog. Gracias por tu visita y tus buenos deseos, un abrazo.

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  6. A mí me gustó muchísimo cuando lo leí en el duelo (incluso le dije a mi hija que se lo leyera). El fino humor (creo que no te había leído ninguno) y la recreación histórica (aunque digas que son 3 detalles) en un duelo poético en que surge tu (para mí) desconocida vena poética. Muy buena la historia y como siempre con tu impecable narrativa. Suerte para la semifinal. Un abrazo

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    1. La verdad es que nunca había escrito un relato de humor, pero retos como estos son los que te hacen crecer como escritor, estoy muy contento de como está resultando el torneo y lo que estoy aprendiendo. Lo de la poesía no es la primera vez que lo intento, pero reconozco que no es mi fuerte. Gracias por comentar Jose. Un abrazo.

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  7. No será tu fuerte pero anda que no te han salido unas rimas curradas y cargadas de ingenio. Algunas podrían pasar perfectamente por creaciones de Quevedo, tan afilada has dejado la pluma. En serio, me quito el sombrero yo también, no quiero imaginarme el esfuerzo que habrás tenido que hacer para componer no una, sino seis rimas, todas consonantes y chispeantes a más no poder. Muy trabajada también la ambientación, tomo nota de como has conseguido recrear de manera tan creíble y fiel el contexto histórico con apenas tres pinceladas. Como decían más arriba, es imposible encontrarle un pero, aun a riesgo de sonar demasiado adulador. Muchísima suerte para el concurso, no tenía ni idea de los hacían en Tus Relatos (dejé la página hace bastante).

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    1. Gracias Enrique por tu comentario, siempre es un placer recibir tu visita. Veo que todos comentáis lo del contexto histórico, se ve que ha quedado mejor retratado de lo que pensé en un principio. Respecto a TR yo también la había dejado bastante de lado, pero se están llevando a cabo iniciativas interesantes por parte de algunos usuarios y el concurso es una de ellas, está muy bien organizado y yo estoy aprendiendo mucho. Por cierto, sigues actualizando tu blog? no se si sabes que cuando se enlaza a otro blog (en el margen derecho de mi blog puedes ver que te tengo enlazado) el link no te lleva a un enlace antiguo y no se actualiza, por lo que no me entero si publicas o no. He visto que pasa lo mismo con otros blogs que te tienen enlazado. Un saludo.

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  8. Yo es que dejé de publicar en TR (y casi de escribir al mismo tiempo vamos) cuando hace más o menos un año entró una horda de trolls (no tienen otro nombre porque muchos de ellos ni escribían) que no hacían más que poner valoraciones negativas y criticar de forma algo cruel, sin aportar nada constructivo, los relatos que subía (curiosamente sólo los microrrelatos, los relatos largos se ve que no tenían tiempo para "criticarlos") para así ellos escalar en el ranking, que es una de las cosas que menos me gusta de esa página (estoy convencido que muchos de los que ponían un uno y no habían publicado nada eran usuarios multicuentas). Lo de valorar con las estrellitas creo que desvirtúa bastante la visión sobre la calidad de un escritor. Personalmente, me gusta mucho más el publicar en mi blog y pertenecer a un círculo estrecho de escritores y amigos, donde todos nos conocemos y podemos apoyarnos, criticando lo que no nos gusta de manera sincera, y si se tercia, ganándome nuevos lectores uno a uno con cada nuevo relato y gracias al siempre efectivo boca a boca. Lo prefiero así antes que publicar en un sitio tan popular como es TR, aún a costa de perder audiencia potencial. De allí sí que echo de menos a algunos grandes de esa página, como Purple o Isabel. ¿Qué ha sido de ellos? ¿Tienen blogs para agregarlos? A ti, a Ricardo, a Ana y a algunos más sí que os sigo regularmente.

    Debido a lo que te he comentado antes de las valoraciones negativas, sumado a la falta de tiempo debido a que me estoy preparando unas oposiciones (de algo habrá que comer hasta que llegue el éxito literario xD, y ser funcionario es una de las profesiones que más estabilidad y tiempo libre dejan para escribir, requisitos que para mí son fundamentales), hizo que mi fe en mí como escritor cayera bastantes enteros (sé que algo tan nimio como eso no debería afectarme tanto pero todos somos humanos y no nos gusta el rechazo). Pero, ¿sabes qué? Leyéndote y manteniendo el contacto contigo me están entrando unas ganas irrefrenables de volver a esta droga que es la escritura, así que puede que muy pronto vuelva a publicar material nuevo, lo que me lleva al tema del blog.

    Ricardo también me comentó lo mismo de que mi sitio enlazaba mal (te llevaba a un blog anterior que “reciclé” para el actual) y no se mostraban las nuevas publicaciones. Te comento que ahora mismo viendo estoy buscando diseños atractivos para crear uno nuevo y así empezar de cero. Mi idea es hacer un blog para publicar no sólo relatos, micros o capítulos de material más largo, sino también recomendaciones literarias y pequeños análisis de novelas o recopilaciones de cuentos. En el blog iría actualizando lo que estoy leyendo actualmente así como novedades sobre mi carrera literaria, que como ves de momento ha estado bastante parada jajaja. Lo tengo todo bastante pensado, a ver si encuentro algo bonito que me convenza del todo.

    Bueno y de momento lo dejo ya, que menuda parrafada he soltado :D. Se ve que venía con ganas de escribir, aunque fuera un comentario en alguno de tus estupendos relatos. De verdad, muchas gracias, ha sido liberador soltar todo esto, y más si es con un amigo y camarada de profesión. Recibe desde el sur en esta lluviosa tarde un gran abrazo Jorge.

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    1. Pues si escribir es lo que te gusta, no dejes de hacerlo ni dejes que nadie te desanime, porque cuanto más se hace más se aprende y se disfruta. Si creas un nuevo blog pásate por aquí a dejar el enlace para agregarte. Purple sí tiene blog, acaba de abrirlo hace nada, relatos en re menor, lo tengo agregado así que puedes ir desde el enlace. Isabel va y viene por la página, ahora mismo está bastante activa, pero que yo sepa no tiene blog. Seguimos en contacto Enrique. Un abrazo.

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  9. ¡A las armas caballero! Fíjate que entré hoy a tu blog con la idea de seguir rebuscando en publicaciones antiguas tuyas, pero terminé queriendo leer algo de humor y me apareció éste, tu única incursión (al menos etiquetada como tal) en el género.

    La verdad es que de los textos que te he leído hasta la fecha, es el que más me ha gustado. Y eso es así por varias razones. Primero, creo que la sensación de estar en la época, se logra no sólo con los 3/4 detalles que mencionas, sino además con la manera de expresarse los personajes, y ya sabes que no hay mejor simbiosis que diálogos y detalles históricos para dar una buena ambientación.

    Por otra parte, no recuerdo haber visto película o leído algún texto donde un duelo se decida a poesía, al menos no en este contexto, donde el militar ha mostrado un inesperado e incipiente talento poético (al final le sirvió estudiar noche y día para el duelo) que ha culminado con un empate y le ha brindado una nueva amistad. Eso sí, queda la duda de si realmente el hijo del militar era de su sangre, ya que mencionar lo de afeminado pudo ser un ardid jaja.

    Suerte para ese torneo y ánimo para escribir en otra ocasión algo de talante humorístico, lo leeré si es así :) ¡Un abrazo desde Granada!

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    1. Pues es cierto que es mi único relato de humor, junto con un micro que escribí para un concurso y que está etiquetado como microrelato. Pienso que el humor es difícil de hacer y o se hace bien o mejor no se hace, así que no me prodigo mucho en ello. No se si habré conseguido el efecto deseado con este relato. Respecto a lo que comentas del ardid, no parece que el bueno de Leopoldo fuese muy afeminado, aunque yo sólo se lo que dicen las crónicas jeje. Un abrazo José Carlos.

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  10. Jorge me he divertido mucho leyendo este relato. La sátira, el humor y ese duelo de poesía es un puntazo. Yo no te digo el final al hacerse amigos y convivir mediante visitas al matrimonio jajjajja. Muy bueno te deseo toda la suerte en la final. Un abrazo

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    1. Gracias María del Carmen, me alegro que te haya gustado. Un abrazo.

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  11. Poderosa arma la poesía y peligrosa munición la palabra.
    Estupendo relato, Jorge. Conozco tu blog con él y he decidido quedarme.
    Un saludo.

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    1. Gracias Kirke, bienvenida al blog, un placer tenerte por aquí. Me alegro que te haya gustado. Un saludo.

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  12. Este relato te lo he comentado en TR, pero quiero hacerlo nuevamente aquí, para extenderme un poco más y para que te quede en ésta, tu casa.
    En primer lugar, quiero elogiarte algo a lo que sé que le das mucho valor y que es la documentación. No conozco los detalles de costumbrismos, vestuario, títulos nobiliarios, militares, jerarquías en las relaciones, formas de expresión que se utilizaban en la época en que se ubica la historia, pero no me cabe duda de que te has informado muy bien sobre ello. Me parece que existe en el escritor un interés por la Historia previo a la elección de la época en que se desarrolla, cosa que se nota al leer este texto.
    De los personajes que tan bien pintas en esta historia que nos cuentas, me ha resultado entrañable el de Leopoldo, “hombre sin oficio ni beneficio”, poeta y “también aficionado al buen vino y las mujeres”. Otra de las características que aparecen en este delicioso relato es el humor, la ironía, cuando comienzas a mostrar las desubicaciones o excentricidades de los protagonistas.
    La escena del reto es una gema dentro del relato, y en la parte central de la misma haces gala del talento que tienes para los diálogos. Luego haces un salto y te aplicas a describir el “embarullamiento” en que se encuentra el militar para empaparse de los poetas clásicos.
    Y luego de otro salto pasas al día del duelo, y aquí viene, según mi opinión la parte en que más te luces, ya no solamente con la narración de los acontecimientos de la contienda sino como verdadero poeta, haciendo gala de la habilidad para las rimas al mismo tiempo que muestras la habilidad para el humor, combinación difícil que te sale a la perfección. Y así llegas al final del duelo con el estupor de la concurrencia al escuchar la revelación de “afeminado” que lanza el poeta, para terminar, sembrando la duda de la verdad o de la mentira, ya que más adelante el poeta seguirá cortejando a la dama, y tal vez algo más…
    Un lujo leer nuevamente este texto. Te mando un gran abrazo y seguiré escarbando entre tus papeles. Te tengo mucho aprecio Jorge, creo que eres una gran persona, generoso, y un excelente escritor.
    Ariel

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    1. Pues tengo que decirte Ariel que este es uno de los relatos de los que me siento más satisfecho, quizás tenga que ver con que es mi primera incursión en el género de humor. Es cierto que procuro documentarme en todo cuanto escribo, aún así seguro que cometo muchos errores. Cuando planifiqué la historia pensé en utilizar el tratamiento de vos para que el lenguaje sonara de época, pero al documentarme sobre ello resulta que el voseo desapareció en España en los siglos XVI y XVII, y por como estaba concebido el relato me interesaba localizarlo más hacia el XIX, que además es la época romántica del duelo, así que tuve que emplear el tratamiento de usted y dejar el vos para los poemas. Sí procuré utilizar giros, expresiones y palabras que no son ya comunes, para darle cierta ambientación antigua. Del mismo modo leí bastante acerca de las modalidades y las motivaciones de los duelos. Como necesitaba una guerra para enviar al militar fuera de casa al final del relato, y casualmente acababa de visitar recientemente la ciudad de Pamplona, bastión del Carlismo, se me ocurrió que ésta podría ser la Tercera Guerra Carlista, que me venía bien para la época en la que quería situarlo y además daba la posibilidad de jugar con el breve reinado de Amadeo de Saboya, lo cual proporcionaba un toque de ambientación histórica. Mucha de esta información previa termina por no reflejarse en el texto o aparecer sólo como breves pinceladas, pero a mi modo de ver es importante para ser lo más fiel posible a la realidad, ambientar el relato y dar confianza al lector en quien escribe. Un cuento no deja de ser un cúmulo de sensaciones que se transmiten al lector, y todo cuenta para ayudar a ello.
      Haces un comentario que nadie ha hecho y que me parece importante, de buen lector, cuando hablas de las excentricidades de los protagonistas, pues esa es en efecto una característica buscada de ambos, que pretende reafirmar su lado cómico. Sin embargo creo que exageras un poco al calificarme de verdadero poeta jeje, en mi juventud escribía algunos poemas, pero estas poesías son un poco de andar por casa. Reconozco que fue uno de los retos al escribir el relato, cuando lo planifiqué tenía en mente el esbozo de la última rima, pero el resto hubo que improvisarlas sobre la marcha.
      Todos somos buenas y malas personas a un mismo tiempo, creo yo, tenemos nuestra cara amable y nuestro lado oscuro por decirlo de algún modo, y en eso no creo ser diferente del resto de los mortales. Te agradezco sin embargo tus palabras Ariel, y tu fidelidad a mi blog. Es un lujo recibir tus comentarios. Un abrazo.

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    2. Jorge, siempre vuelvo a ver tus respuestas, por lo general solo las leo, pero en este caso, has hecho una extensa explicación y quisiera comentarte algo sobre un punto en particular. A mi me pasa lo mismo con la documentación, hay mucho que no queda reflejado en el texto, soy un obsesivo en eso, por eso te comprendo con precisión lo que dices. Para el relato "Un papel con pocas líneas" que he presentado al concurso, he utilizado documentación acerca de las castas en la India (problema en extremo complejo de entender), recopilada durante más de seis meses. Solo para poder mostrar el límite al que que se lleva a los Dalit con esta discriminación, llegando a empujarlos a tomar la trágica decisión de quitarse la vida. Pero lo quise presentar esquivando el costado político, religioso, cultural, para no ofender a ningún indio, lo cual me ha llevado a trabajar mucho sobre un texto tan corto. Todos los años se producen muchos sucesos de ese tipo y debido a ello llegan luego los hechos de violencia y los conflictos entre los estudiantes. Es muy interesante pero es muy complejo, la India es un mundo diferente a Occidente, un Universo que me interesa mucho. Solo eso, Jorge, disculpa la "lata" que te doy aquí sobre un relato que está en mi blog (no me pude contener, tu has sido uno de los escritores que más me ha enseñado sobre la importancia de la documentación, aunque se trate de ficción). Un abrazo grande.
      Ariel

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    3. No das la lata Ariel, la vida de un blog son los comentarios de los elctores, y siempre se agradecen. Tengo pendiente de leerte ese relato, en cuanto pueda me paso, que ya me has dejado los dientes largos. En efecto pienso que la labor previa de documentación cuando se escribe sobre ciertos temas es muy importante, aunque yo nunca me he pasado seis meses documentándome jeje. Ahora estoy trabajando en un relato sobre ciertos hechos acontecidos en la guerra civil española y llevo más horas leyendo documentación que empleadas en lo que tengo escrito, pero si se quiere ser creíble hay que hacerlo así. Me salva que es un tema que me gusta y sobre el que estoy descubriendo cosas interesantes. Un abrazo y gracias por tu visita.

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  13. Encantador tu relato, Jorge. Me ha encantado la forma, el humor, la inteligencia.
    Enhorabuena.

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    1. Gracias Mirna, me alegra que te haya gustado, bienvenida al blog.

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  14. La verdad es que me maravillo la Historia...sobre todo por que otra ves La Pluma le ganó a la Espada....Emosionante Relato:Gracias....Mis saludos...!!!

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    1. Gracias Miguel por tu comentario y por pasar por aquí. Un saludo.

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  15. Acabo de conocer el blog y, como no podía ser de otro modo, me he ido directa a la etiqueta humor, para saber si se trata de un buen gallego el que escribe estas letras. Así es, pardiez, su fina ironía lo corrobora, por lo que no puedo sino darle mi más entusiasta enhorabuena por este entretenido relato que me ha mantenido desde el principio hasta el fin con la sonrisa en los labios. Y, hablando de labios, la única pega quizás sea que sepa a poco el buen sabor de boca que deja ;)

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    1. Bienvenida Eva. Ya ves que muy gallego no debo de parecer que sólo tengo colgado un relato de humor jeje. Me alegra que te haya gustado, pasa siempre que quieras. Un saludo.

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