sábado, 22 de octubre de 2016

Amores brujos


Como últimamente me están regalando los oídos con los microrrelatos, he decidido ir subiendo algunos de los que he presentado a algún concurso, mientras termino (espero) el cuento más largo en el que estoy trabajando. Que el lector no se haga muchas ilusiones, nunca gané ningún premio.

Este es un micro que escribí bajos las siguientes condiciones:
- Tema: ha de estar relacionado con abogados.
- Palabras obligatorias: fin, vaquero, desobediencia, brujo, alimento.
- Máximo 160 palabras.

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En otro tiempo fui abogado. El fragor de los alegatos en la sala rejuvenecía mi espíritu.

  El amor es alimento del alma, principio y fin de nuestra existencia. Amores tiernos, amores ciegos, amores brujos… —me dijo.

Estábamos a solas. Hacía gala de ese hipnotismo hechicero con el que deslizaba cada palabra. Sus ojos color esmeralda me obligaban a temblar cuando la tenía delante, las caderas de curvas imposibles siempre embutidas en unos ajustados vaqueros. Era mi cliente, yo era… intentaba ser solamente… su abogado.

 ¿Amor dices? ¡Por los clavos de Cristo, cuatro muertes pesan sobre tu conciencia! —no pude contener mi horror.

 ¡Yo los amaba! — protestó— ¡Que mayor prueba de amor que liberarlos de esta vida tortuosa!

Cuando se levantó dudé entre mis principios y la desobediencia. El beso jugoso de sus labios me quemaba en el momento en que sentí manar la sangre tras aquella terrible punzada bajo mis costillas.

En otro tiempo fui abogado. Ahora soy tan solo un alma en pena.

16 comentarios:

  1. Genial. Ni idea de cómo eran los demás cortos, pero este sin duda es efectista, con poco dices mucho, las palabras encajadas con naturalidad, el tema propuesto lo bordas…y aunque se ve venir, lógicamente, el final, es tan buena la frase que remata el micro texto.
    Destaco el ritmo, la cadencia de las frases, y el fatalismo que irradia.
    Jorge: de diez y medio.

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    1. Pues no se como eran los otros cortos pero a juicio del jurado se ve que mejores jeje. Lo complicado de estos retos es como dices encajar todas las palabras con naturalidad. Gracias por tu visita y comentario isabel.

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  2. La excelencia que tienen tus micros, en mi humilde opinión, es lo que no está escrito. Es precisamente lo que los extiende. Entonces uno ve que la historia se infla, imagina cosas, sensaciones no descritas, sentimientos no aclarados, movimientos necesarios que no se han explicado. Este es un ejemplo de cómo nosotros, como lectores, nos adueñamos de la historia para interpretarla y, de cómo el autor, tú, acotado en las palabras, te quedas con la historia que quisiste contar, y nosotros nos inventamos una a medida de cada uno. Excelente relato, Jorge, que como te digo, tiene la magia de irradiar mucho más allá de las palabras. Un afectuoso abrazo.
    Ariel

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    1. Has dado en el clavo con tu análisis Ariel, en un micro lo importante es lo que se intuye, pues no hay espacio para malgastar palabras en ser explícitos. Gracias por pasarte. Un abrazo.

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  3. Anda, Jorge, que no hay género que se te resista. Con lo difícil que es escribir un micro, condensar una historia en unas pocas palabras y en la tuya no falta nada. Una descripción sugerente que centrándose en los rasgos físicos nos hace adivinar la personalidad sugerente de ella, un magnífico diálogo y un puntito de intriga que nos sorprende con un desenlace inesperado. Me quito el sombrero, Jorge. Un beso

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    1. Gracias Anita, supongo que lo difícil es escribir un buen micro y no estoy seguro de ser yo muy bueno en esto, pero los lectores como vosotros me animáis. Te debo una lectura. Un beso.

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  4. Está claro que a veces no es bueno ser tan sincero, sobre todo cuando se trata con clientes asesinos.
    Estupendo relato.
    Un saludo.

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  5. Me encantan los microrrelatos, Jorge, y el tuyo se hubiera merecido ganar. De la forma más terrible posible, nuestro abogado ha descubierto la cara oculta del amor.
    Un abrazo.

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    1. Nunca te acostarás sin saber una cosa más, que dice el dicho. Nuestro abogado aprendió y se acostó ya para siempre ;) gracias por tu comentario Bruno. Un abrazo.

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  6. Bajo las condiciones del concurso has creado un gran microrrelato, en mi opinión es una elaborada historia contada con cuatro pinceladas, con bellas frases y un más que sorprendente desenlace.
    Saludos, Jorge.

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    1. Muchas gracias Edgar, me alegra verte de nuevo por mi blog, siempre eres bienvenido. Un saludo.

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  7. Muy buen relato, Jorge.
    He llegado a tu blog a tradel de Kirke ('Leer, el remedio del alma'). Si no te parece mal me quedo por aquí.
    Saludos

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    1. Gracias Juan Carlos. Por supuesto eres bienvenido siempre que quieras. Un saludo.

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  8. Hola compañero
    He tardado en llegar, pero aquí estoy. Ahora la meta es tu última entrada, je. A ver si el tiempo me da un poco más de crédito sin tener que hipotecar nada...
    Ya me parece difícil escribir buenos microrrelatos, pero si además hay que hacerlo con esas condiciones y obtener un resultado, cuando menos, coherente, ni te digo. Por eso admiro mucho a los que, como tú, os atrevéis con estos retos y, no sólo salís airosos, sino que conseguís verdaderas obras de calidad. Sólo introducir las palabras clave sin que perezca que han sido metidas con calzador ya requiere su tiempo y muchos borrones. Hay que tener en cuenta que, conociendo la condición, es lo primero que busca el lector, esas palabras clave, pera ver con que arte o des-arte las ha colocado el autor. En este relato, esa repetición del principio y el final es lo que más me ha gustado, ese giro que da el narrador al sentido de sus palabras para presentarnos su historia, su pecado y su final.
    Un fuerte abrazo, Jorge, y hasta pronto

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    1. Te haces esperar Isidoro pero merece la pena por lo atinado de tus comentarios. Efectivamente en este tipo de relatos la clave son precisamente las palabras clave, que se deben encajar en el texto sin que su aparición parezca artificial. Como reto es interesante y como juego hasta divertido, aunque no pasa de ser un micro. Gracias por tu visita compañero. Un abrazo.

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