miércoles, 28 de diciembre de 2016

Buscando a Lorca. Capítulo X: Mentiras y traiciones

En los últimos días por alguna extraña casualidad ciertos comportamientos se repetían en mi persona. Uno de ellos consistía en hablar desnuda con el móvil en la mano, y aunque esta vez había tomado la precaución de enfundarme en mi lencería negra, confieso que en aquel momento ni me importaba tal circunstancia ni el hecho de que Pujales me viera pasear de esa guisa por la habitación con una sonrisa idiota en los labios, mientras yo braceaba y daba voces a mi interlocutor.

Llamé a Cárdenas hecha una furia. Me sentía engañada y pedí una explicación. ¿Cómo podía haberme ocultado semejante información? Aquello daba un nuevo enfoque a todo el asunto.

No acertaba a explicarme qué podía mover al Instituto y a Ana García Lorca a financiarnos, hacerlo en secreto y erigirse al mismo tiempo en adalid de la causa contra la exhumación. Para mayor escarnio, se había permitido el lujo de advertirme contra cierto peligro inconcreto para más tarde ofrecerse voluntaria a donar su ADN. Estaba claro que aquella mujer manejaba un doble juego que me había cogido en medio y Cárdenas parecía ser su cómplice. Comenzaba a sospechar que alguien me estaba utilizando con un propósito desconocido y me propuse averiguar cuál era.

Le juro que yo no sabía nada —se justificaba el anciano — ¿Está segura de lo que me dice?

¿Qué si estoy segura? ¡Por el amor de Dios, tengo las pruebas ante mis ojos! —grité sosteniendo un documento que le habían enviado al periodista por correo y tuvo el detalle de imprimir.

Nunca supe de quién procedía el dinero, Virginia. Tiene que creerme. Todo se manejó a través de intermediarios. La cantidad era demasiado suculenta como para hacer preguntas.

¿De verdad espera que me trague esa historia?

Escúcheme. A mi edad no me queda mucho tiempo para hacer grandes cosas. Esta era una oportunidad única, se presentaron con el dinero y la fotografía, yo sólo tenía que hacer el resto. ¿Qué hubiera hecho usted?

¿Me está diciendo que la fotografía también se la proporcionaron ellos? —pregunté furiosa.

Reconozco que en ese asunto sí le he mentido. ¿Pero qué otra opción tenía? Si hubiéramos encontrado a Lorca ahora ambos tocaríamos la gloria ¿se da cuenta, Virginia?

¡No hemos encontrado a Lorca, Cárdenas, maldita sea! Ni lo encontraremos ya. ¡Alguien ha estado jugando con nosotros!

Cálmese, se lo ruego. Soy el primero que hubiera deseado que los acontecimientos se desarrollasen de otra forma.

Debió haber confiado en mí. Debió habérmelo contado todo desde el principio.

Al otro lado de la línea se hizo el silencio. Únicamente escuchaba la respiración entrecortada de Alfonso Cárdenas. Imaginaba su rostro descompuesto, por el tono que había empleado con él a buen seguro estaba aliviado de que la conversación se produjese con varios cientos de kilómetros de por medio. Al fin con un hilo de voz volvió a hablarme, atropellando las palabras.

Virginia, debo decirle algo que es conveniente que sepa.

¿De qué se trata? —pregunté tratando de atemperar el tono.

Ellos sólo pusieron una condición. Tan sólo una.

Supuse que me aguardaba una nueva sorpresa. Me fue imposible evitar que mi pulso se acelerase. No estaba equivocada

¡Era usted, y sólo usted, quién debía dirigir los trabajos!

Al término de la conversación Pujales me abrazó. Temblaba por la tensión acumulada. Resolvimos que sólo había una persona que podía aclararnos lo que estaba sucediendo. El único problema era que no me cogió el teléfono en todo el día, ni tampoco al día siguiente. Terminé pasándome por el Instituto, donde me dijeron que Ana García Lorca se hallaba de viaje y no había dejado aviso de cuando regresaría. Así transcurrió una semana y ante la falta de expectativas decidí volver a Madrid para poner en orden varios asuntos que en los últimos meses no había tenido más remedio que postergar. 

Me costó acostumbrarme a la monotonía de la rutina diaria. Tenía la impresión de que habían transcurrido años desde que dejara la comodidad del despacho desde el que ostentaba mi cátedra, para embarcarme en aquella aventura incierta. Sin embargo a los pocos días, para mi asombro, fue Ana quien se puso en contacto conmigo.

Creo que deberíamos hablar.

Vaya si tenemos que hablar. Llevo días intentando localizarla ¿dónde se había metido?

No se imagina la de asuntos importantes que debo tratar.

Por lo visto darme una explicación de por qué me ha ocultado información no debe de ser importante para usted.

No se haga la víctima, señorita Blake. Ya la advertí en su día, debería saber dónde se ha metido.

Me contuve para no soltarle una ordinariez. Aquella mujer conseguía a veces sacarme de mis casillas.

¿Mañana en Granada?

Mañana me parece bien, pero no en Granada. Le haré llegar las señas por escrito a su móvil.

Tuve que hacer a toda prisa las maletas. Las reuniones por sorpresa y sin apenas tiempo de por medio parecían ser la especialidad de aquella mujer. Esta vez decidí llevar el coche, no había aeropuerto dónde la señora García Lorca me había citado. 

Me aguardaba un largo viaje y muchas dudas por despejar. Albergaba el deseo de resolverlas, mas el temor a que surgieran nuevos interrogantes era aún mayor.


Capítulo siguiente:
http://brumasdegallaecia.blogspot.com.es/2017/01/buscando-lorca-capitulo-xi-el-mar-una.html

21 comentarios:

  1. Me dejas en ascuas, Jorge. Y ahora comprendo el significado de esta expresión. Estoy como si estuviera sobre ascuas ardiendo sin poder parar deseando leer la entrevista con Ana García Lorca.¿Qué tendrá que decirle? Me quedo esperando impaciente el siguiente capítulo. Un abrazo muy fuerte

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues te diré Ana que tu tocaya cobra bastante protagonismo a partir de ahora. No se que tienen las Anas, que son mujeres de armas tomar ;) Otro abrazo para ti.

      Eliminar
  2. Desde luego has conseguido no solo generar expectativa, (algo que parecer ser tu especialidad), sino que hay una gran tensión prácticamente en toda la conversación con Cárdenas (se me hace que no miente…veremos), y en el diálogo con Ana García Lorca la tensión es máxima. Las dos mujeres tienen una marcada personalidad, y parece que Ana tiene un fuerte carácter acostumbrado a impartir órdenes sin que le repliquen. Esto va a ser un duelo de titanes.
    Tengo mucha mucha curiosidad por saber que va a pasar en esa reunión, no se me ocurre ninguna explicación lógica a lo ocurrido, ni el interés de que sea precisamente Virginia para la dirección de la excavación. Desde luego Jorge me tienes intrigadísima.
    ¿Te digo de nuevo lo bien que manejas los diálogos?, vaale, pues te lo digo, y además has puesto los signos de exclamación justos, dada la alta tensión de ambas conversaciones.
    Nos vemos en el XI compañero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bien has catado a las dos protagonistas Isabel, sobre todo a Ana, que efectivamente es altiva y brusca y acostumbrada a imponerse a los demás.
      Llegará la explicación a todo lo que se plantea, en realidad ya se han ido dejando pistas en capítulos anteriores sobre lo que pueda pasar más adelante, aunque tan sutiles que es difícil que el lector las advierta antes de conocer el desenlace. Me alegra que no se te ocurra ninguna explicación, eso quiere decir que la historia va por buen camino, no hay nada peor que un relato de suspense en el que el final se adivina antes de tiempo.
      Al final me creeré lo de los diálogos. El relato vuelve a entrar de nuevo en una fase muy dialogada durante los dos o tres siguientes capítulos, así que volveré a someterlos al juicio crítico de los lectores. jaja ya me conozco tu manía a los signos de exclamación, a mi ya sabes que me gusta ponerlos en las escenas con una tensión narrativa elevada y esta se prestaba a ello.
      Nos vemos en el X efectivamente, seguramente ya para el año.

      Eliminar
  3. ¿Qué le tendrá preparado Ana a Virginia? Me tienes intrigado, amigo Jorge. Espero el próximo capítulo.
    Feliz año.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Unas cuantas sorpresas, y no puedo decir más de momento amigo Bruno. Feliz año!

      Eliminar
  4. Hola Jorge, te vengo dejar mis mejores augurios para el próximo año y también a hacerte una sugerencia.
    Sería bueno que armaras una breve sinopsis de los capítulos anteriores para los que no empezamos a leer la historia desde el principio. Me gustaría leerla y no me alcanza el tiempo para arrancar desde el primer capítulo.
    Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por pasarte Mirella, más aún sabiendo que andas justa de tiempo. La idea de la sinopsis me la sugirió también Bruno y llegué a escribirla para algunos capítulos. No obstante reconozco que principalmente por vagancia y también porque me pareció que precisamente un lector que fuese leyendo con retraso podría leerse la sinopsis del capítulo siguiente antes de leer el anterior, perdiendo con ello gran parte del suspense, terminó por quedarse en el tintero. Consideraré no obstante lo que propones.
      De todas formas te recomiendo, y no es porque sea mi relato, que si puede ser se lea desde el principio. Partir del capítulo X aunque sea con una sinopsis previa deja de lado toda la construcción de la trama, de los personajes y sus circunstancias y la creación del suspense que se ha venido elaborando a lo largo de las sucesivas entregas y sería una lectura sesgada.
      Agradecerte de nuevo el esfuerzo Mirella, y feliz año! un abrazo.

      Eliminar
  5. Sí que hay tensión en este capítulo, parecen cuerdas que están a punto de romperse, esas conversaciones telefónicas le han incrementado, parece que al máximo, la intensidad a la trama. No imagino para dónde va a derivar la historia. Verdadero suspenso. Muy buen trabajo Jorge.
    Un abrazo y que tengas un ¡Feliz Año Nuevo!
    Ariel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La historia empieza a coger velocidad, los sucesos, las explicaciones y los nuevos misterios se suceden ahora con mayor frecuencia. Me alegra haberte despistado con la resolución de los conflictos, paciencia amigo Ariel.
      Un abrazo y feliz año también para ti!!

      Eliminar
  6. La pobre Virginia está que se sube por las paredes pero no es para menos, todos los que la rodean no parecen muy fiables y todos parecen guardarse información.
    A ver qué le cuenta la "buena" de Ana.
    Un abrazo.
    Feliz año, Jorge.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente las cosas no son lo que parecen y a Virginia la han pillado en medio. ¿Qué secretos se habrá guardado Ana? veremos que ocurre en el próximo capítulo. Un abrazo y Feliz 2017 Paloma!!

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
  7. Como siempre llego retrasado, pero bueno, por lo menos llego antes de que hayas publicado el siguiente capítulo, ja, ja

    La sensualidad como hilo conductor que nos marca el camino entre episodio y episodio. Genial. Me resulta curioso que Virginia siga refiriéndose al periodista por su apellido. Es como si, a pesar de los momentos de intimidad compartidos, quisiera seguir marcando la distancia, je, je.

    Es este un capítulo largo, dialogado, con dos partes claras en la misma línea de tensión. Estoy de acuerdo con el resto: misterio y tensión a partes iguales, acrecentadas por los magníficos diálogos que, a mi modo de ver, aceleran la acción y le dan un dinamismo que la narración descriptiva no logra de la misma manera. He de decir que, a pesar de las pistas que dices has ido colocando, no tengo ni idea de por dónde van los tiros. Puedo hacer cábalas sobre los motivos de Ana para montar todo el tinglado, pero son bastante endebles y además, el papel de Virginia en el asunto se me escapa por completo. Sí que creo que el periodista todavía tiene mucho que decir, pero bueno, ya veremos… Seguro que nos vas a seguir sorprendiendo.

    Un abrazo compañero

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buena pregunta la que te haces Isidoro, ¿en qué momento Virginia deja de referirse a Pujales por su apellido para hacerlo por el nombre? pregunta que yo también me he hecho y que tiene respuesta algunos capítulos más adelante. Supongo que la chica tarda en coger confianza jeje, además de que está narrando una historia a terceros.
      Aciertas también en la intención de proporcionar dinamismo al relato, los diálogos cortos y sin apenas interrupción pretenden provocar ese efecto en unos capítulos en los que los hechos se suceden ya de forma rápida.
      Ya me contarás, a medida que se vayan descubriendo cosas, si has acertado con los motivos de Ana ,es un aspecto que me interesa mucho, hasta que punto el lector es capaz de anticipar algunos o todos los hechos futuros. Poco a poco se irán desvelando cosas.
      Abrazos Isidoro.

      Eliminar
  8. Está interesante, has reflejado muy bien la tensión de la prota ante todas esa información que se le ha ocultado, lo cierto es que no baja la tensión consigues dosificarla fantásticamente Jorge. Y los diálogos están muy bien llevados.
    Saluditos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por el cumplido Conxita, eso intento, dosificar la tensión en éstos capítulos. Saludos.

      Eliminar
  9. Vaya, sabía que Ana era un personaje complejo, y estoy seguro de que por mucho que hable con nuestra protagonista, siempre se guardará alguna carta bajo la manga. Ando muyyy retrasado en la lectura de tu obra, a ver si retomo bien el ritmo de lectura en la blogosfera. Buen trabajo nuevamente y un abrazo desde la tierra de Lorca.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta Ana nos ha salido algo retorcida, es cierto. Cuando quieras sabes que siempre serás bienvenido José Carlos. Un abrazo.

      Eliminar
  10. Bien, ya me apetecía saber más sobre lo que esconde Ana, porque está claro que desde el principio no descubre sus cartas y estoy convencida de que se guarda algún as en la manga... me intriga saber si estará de parte de Virginia, o bien contra ella, puesto que por ambos motivos podía haber exigido que fuera ella quien dirigiera las pesquisas. Estupendo, seguimos avanzando. ¡Bicos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En realidad Ana fue prestidigitadora en su juventud y no veas lo que en tiene las mangas... Ases, sotas y hasta algún caballo. Fuera bromas, si quieres saber de que parte está Ana me temo Eva que sólo te queda una cosa que hacer... seguir leyendo ;) ¿Qué por qué exige que sea Virginia la directora del proyecto? para quien escribe siempre parece que se dejan demasiadas pistas (que las hay) y para quien lee demasiadas pocas. Hasta ahora todo el que la ha leído me ha dicho que no se lo esperaba, y he puesto cuidado en no sacarme un final de la manga que no tuviera coherencia con el resto del relato (o eso creo), bien es verdad que hasta el momento nadie había leído ésto pudiendo presumir de las habilidades detectivescas del señor E. Gracias por tu fidelidad a la serie Eva, nos vemos en el siguiente. Bicos.

      Eliminar