jueves, 17 de marzo de 2022

Sabrina

El silencio llena el pasillo del hospital. Un celador con sobrepeso empuja la camilla, encargado de llevar un cadáver desde la morgue hasta la sala de autopsias. El ascensor abre sus puertas y ambos, vivo y muerto, son engullidos en su interior. Una vez a resguardo de miradas inoportunas, el hombre traga saliva, se humedece los labios y pulsa el botón de parada. Nadie lo echará en falta si se demora unos minutos.

Tira ligeramente de la sábana que cubre el cuerpo. El rostro de una muchacha joven asoma, tétrico, flanqueado por una abundante cabellera rubia. Sabrina, reza la tarjeta; es hermosa. Un moratón en la sien izquierda delata su fatal destino. El resto de la faz exhibe un blanco marmóleo, tan solo sus labios carnosos conservan algo de color. La tela vuelve a descender, dos pezones obscenos parecen reclamar al gordo a gritos, incendiándolo de deseo. Alarga una mano hasta tocarle un seno, mientras restriega su entrepierna contra la camilla. Un último tirón y la mirada lasciva se le prende en el vello ralo que siembra el pubis, dejando entrever la vulva todavía sonrosada. Babeando, agacha la cabeza y hunde el morro en aquel cuerpo que aún permanece tibio.

martes, 8 de febrero de 2022

Au revoir, mon amí

La isla se pierde en el horizonte, recortada contra el cielo azul pálido del amanecer. Desde el barco diviso sus cumbres picudas envueltas en neblina, antes de darles la espalda. Jamás volveré a pisar su suelo. Todo empezó de la forma más inesperada, como suelen comenzar las grandes historias.

 

El bullicio henchía la taberna aquella noche de diciembre. Era el año 1808, y yo apenas una jovenzuela que servía viandas a quienes se resguardaban de la nevada a unas leguas de Tordesillas. Se abrió la puerta de forma abrupta y junto con un aire helado entraron unos gabachos uniformados. Desalojaron la estancia, exceptuando al dueño y la servidumbre. No tardó en aparecer una comitiva de hombres altivos, vistiendo ropas engalanadas de condecoraciones. Sentáronse a una de las mesas y ordenaron que se les sirviera vino, lo cual me apresté a hacer sin dilación. Varios de los generales no tuvieron reparo en recrearse en la linde de mi corpiño y alguno hizo el amago de deshacer el lazo que cerraba el escote, ante las risotadas de sus compañeros.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Star Guars: Caballero contraataca

GLOSARIO:

Vigo: Ciudad del noroeste de España, en la región de Galicia, famosa por su ría, las ostras, el Sireno y, últimamente, por sus Navidades.

Abel Caballero: Ilustre alcalde de la ciudad de Vigo, obsesionado con tener las mejores luces navideñas del mundo, y con un peculiar y personalísimo dominio del inglés.

Iberdrola, Naturgy, Endesa: Principales compañías de suministro eléctrico de España.

COU: Curso de Orientación Universitaria, antiguo curso puente entre el bachillerato y la universidad.

Carmela: Nombre gallego equivalente al Carmen castellano.

martes, 9 de noviembre de 2021

El cierzo en Zaragoza

    Soplaba el cierzo cuando Iñigo Arizcuren aterrizó aquella tarde en Zaragoza. Al día siguiente, temprano, tenía un acto de presentación de su libro.

—Al hotel Meliá —ordenó al taxista.

Su editor le tramitó el alojamiento, no sospechaba el ahora escritor que el antiguo Corona de Aragón había cambiado de nombre. Cuando llegó se le hizo un nudo en la garganta. El recepcionista le asignó la habitación 510.

Deshizo la maleta. Tantos años después, por un capricho del azar, estaba allí de nuevo. Recordó el incendio, gente atrapada, muerte… solo unos pocos sabían la verdad. Unos pocos entre los que él se encontraba.

jueves, 14 de octubre de 2021

Un nuevo amanecer

Extracto del diario de a bordo del teniente Edward Mitchell.

Día1: Tras 42 jornadas de viaje ponemos el contador a cero, la ocasión bien lo merece. La nave nodriza Shenzhou, última tecnología en propulsión iónica, orbita el planeta en modo automático mientras nuestra lanzadera desciende hacia la superficie. Una nube de polvo bañado en óxido de hierro se levanta bajo nosotros. En la primera mitad del XXI, todavía en la era de los combustibles fósiles, la Endeavour se perdió en el espacio intentando una odisea hacia el planeta rojo. Más de medio siglo después, el suelo del esquivo mundo será hollado por el pie humano. Marte, cruel Dios de la guerra, ¡al fin has sido conquistado!

Día24: Instalarnos nos ha tomado más tiempo del esperado. Conseguimos desplegar los módulos de supervivencia en el interior de una de las múltiples cuevas tubulares bajo suelo marciano, y el invernadero con los cultivos hidropónicos en superficie está casi operativo. Tras alimentar al completo los equipos electrónicos, el sargento Martínez ha detectado una misteriosa señal de cadencia uniforme. El comandante Zhang cree que es de origen natural. Ha decidido enviar una expedición de reconocimiento.

lunes, 14 de junio de 2021

Agnes de Dios

    Aguardo a que me hagan entrar, con la mandíbula tensa y el corazón desbocado. Años ha que temo este momento, tanto como en mi fuero interno lo deseo. Mientras espero rememoro, quince primaveras han transcurrido desde aquello, unos hechos que no he dejado de revivir ni un solo día. 

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Menguaba ya la tarde y comenzaban a caer lánguidos copos sobre el llano, la primera nevada de la temporada. Mi cabalgadura se paró inquieta frente a los muros musgosos del convento. Percibí esa misma sensación de incertidumbre y por un instante dudé si debía adentrarme tras sus puertas. Me recibió una novicia tocada con su cofia blanca, después de conducir la yegua al establo guióme hasta mis aposentos, donde pude acomodar a duras penas los pocos bártulos que portaba. Luego me llevaron hasta un salón amplio. La superiora se hizo esperar, mientras tanto me entretuve admirando el espléndido artesonado del techo.

lunes, 17 de mayo de 2021

¡Pitas, pitas, pitas!

Edelmiro Espolón de Gallo se cuadró firme ante la puerta. Un sudor gélido le recorrió la espalda y comenzó a sentir escalofríos. «¡Pitas, pitas, piiiitas!», resonó un mantra en su cabeza.

De niño una turba de gallinas lo había arrollado cual horda de Hunos, con su madre corriendo detrás a voz en grito mientras intentaba meterlas en el corral, y desde aquel día cualquier situación nueva que tuviera que enfrentar lo encaraba otra vez con sus miedos. Cerró los ojos, tomó aire y respiró profundamente siete veces hasta conseguir alejar aquel pensamiento horrendo. El psicólogo había sido caro pero efectivo y Edelmiro no podía estarle más agradecido. Atravesó el umbral luciendo una sonrisa complaciente «¡Ya no podéis conmigo, malditos diablos emplumados!»

lunes, 12 de abril de 2021

Excelsior

   Todo era oscuridad. Se adueñó de mi cuerpo un dolor extremo. Me llenó los pulmones una bocanada de aire y tras varios intentos en los que mis sentidos no quisieron responder, conseguí incorporarme. Abrí los ojos, la estancia se teñía con una tenue luz azulada. Empecé a recordar al ver las cápsulas de hibernación de la tripulación esparcidas a mi alrededor. Todas estaban cerradas. Aquello solo podía significar una cosa. Y no me gustaba.

Abandoné el camarote de oficiales y entré en el de pasajeros. La visión fue la misma, decenas de cápsulas acristaladas en cuyo interior dormían cientos de almas, yo era el único ser despierto en aquella inmensa mole que viajaba por el espacio. O al menos, debería serlo. Caminé, tambaleándome por el efecto del prolongado sueño, hacia el puente de mando. La pantalla que daba acceso al ordenador central titilaba en rojo. Al teclear mis credenciales cambió de color y pude leer los mensajes:

lunes, 8 de marzo de 2021

Ayesha

      En mi cabeza no dejaba de retumbar la misma frase «Prohibido inmiscuirse en la Historia». Yo y cualquiera de los demás Guardianes del Tiempo lo observábamos a rajatabla. Hasta hoy.

 «Es sólo una cortesana sin importancia» repetía mientras rememoraba las noches ardientes en compañía de Ayesha. «Nadie se dará cuenta si hago un desvío en la actual misión». Había conseguido las claves de administración del ordenador de a bordo, borraría cualquier registro inculpatorio y mi amada viviría. Introduje las coordenadas. Año: 323 a.c. En mis bolsillos varios botes de pastillas de Hidroxicloroquina.

Le dije que ello la curaría las fiebres. Le dije cómo tomarlas. Insistí en que nadie más debía conocer la medicina. Partí con el deseo y la certeza de volver a amarla en pocos días.

martes, 15 de diciembre de 2020

Romasanta. Memorias de un Licántropo

Me llamo Manuel Blanco Romasanta. Y soy un hombre lobo.

Aunque resulte inverosímil, durante años fui víctima de una maldición que, en las noches de luna llena, me impulsaba a transformarme en semejante criatura y vagar por los montes Orensanos cerca de mi aldea natal de Rebordechao, en busca de comida y sangre fresca. Carne humana, claro está. Quien conozca los pormenores del posterior juicio sabrá que no andaba solo en mis correrías; otros dos desdichados participaban en la orgía de miembros desgarrados y vísceras, que devorábamos con ensañamiento.

Hambre, miseria, incultura… todo ello formaba parte de la Galicia rural de principios del XIX y, por qué no decirlo, del resto de este país por el que no siento apego alguno. Los monarcas pendencieros Fernando VII, llamado primero El Deseado y luego con mejor tino El Rey felón, junto con su descendiente La de los Tristes Destinos, Isabel II, ninfómana donde las haya, reinaron durante los funestos años de mis correrías. No me hubiera disgustado hincar el diente a cualquiera de ellos. Al menos sabría ahora, por fin, cual hubiera sido el sentido, el feliz sentido, de mi existencia.

viernes, 29 de mayo de 2020

Anelisse

El campamento élfico era una oda a lo peor de la guerra. Ya nadie recordaba cómo había comenzado, pero continuaba acrecentando sin mesura la inquina entre hombres y elfos. Junto a fogatas y quejumbrosos cuerpos heridos me conducían, prisionero y humillado, a un destino que en aquel momento estaba lejos de imaginar. Entré en una tienda decorada con mayor opulencia de la que cabría esperar y, para mi sorpresa, cortaron las ataduras dejándome solo.
Eleariel, reina de los elfos, no podía ser otra quien apareció tras la cortina. Su belleza era legendaria pero la leyenda empequeñecía ante la realidad. De rostro alargado, sus pupilas de un violeta amatista semejaban refulgir a la luz de las antorchas; mostraba una expresión triste, como si soportase el peso de todas las almas que se había llevado la maldita guerra. Se cubría con sedas que abrazaban su contorno, apenas suficientes para esconder la sensualidad que rezumaban sus formas. Aparentaba unos veinticinco, aunque ¿qué hombre es capaz de adivinar la verdadera edad de un elfo?

sábado, 16 de mayo de 2020

Néboa

Jamás podré olvidar aquel día de difuntos del 76. Había ido con mis amigos a tomar unas cervezas a la cantina de Santiso, distante unos tres quilómetros de la casa de mis padres en la aldea. Discutí con mi madre, supersticiosa como pocas, porque consideraba que en el día de los muertos no era adecuado estar de fiesta con la pandilla. Como buen adolescente rebelde, no le hice caso.
Se apagaban las últimas luces de la tarde cuando volvía caminando entre verdes prados solitarios. Además de mis propios pasos, oía tan solo el correr del agua de un regato junto a la vereda y el ulular intermitente de la curuxa.  Caía una niebla espesa que anegaba el valle y me incrustaba el frío en el cuerpo. Recordé lo que decían los viejos, nunca collas o camiño do muíño cando hai néboa. Pero el sendero del molino era el atajo más corto para llegar a casa y no me apetecía dar un rodeo. Ese fue mi segundo error.

domingo, 26 de abril de 2020

El fantasma de Katie Cook

Londres, 1879
Las sesiones que mi amigo David Archer organizaba en su mansión corrían en boca de la alta sociedad. Siempre fui escéptico en lo tocante al espiritismo, pero su prestigio académico y una creciente curiosidad consiguieron que aceptase su invitación para asistir a una de las apariciones de quien se hacía llamar Katie Cook. Fui imprudente, olvidé mi pasado. Ahora maldigo ese momento.
Aquel día plomizo de noviembre llegué al caer la tarde. Hice ademán de consultar la hora, pero recordé que había perdido el reloj de oro con mis iniciales grabadas. El del salón marcaba las ocho. Las siluetas de las treinta personas que lo llenaban se recortaron a la escasa luz de algunas velas. Al fondo se había dispuesto un cortinón tapando el espacio que hacía las veces de la habitual cabina, donde se ubicaba la médium y el ente tomaría forma corpórea. Poco después advertimos movimiento tras la tela.

viernes, 20 de marzo de 2020

La Señal

Llegó hace 35 años, faltaban trece para que yo naciera. Marcó a toda una generación y terminaría por determinar mi vocación cuando era niña. El acontecimiento supuso un punto de inflexión en la historia de la raza humana, la primera prueba irrefutable de inteligencia extraterrestre.
La Señal se recibió en todas las estaciones del planeta capaces de rastrear ondas electromagnéticas procedentes del espacio. La secuencia inicial se repitió cíclicamente durante casi un mes, un intento por establecer un marco de comunicación que pudiera servir de base para el entendimiento entre las dos partes. No fue difícil descifrarla, las similitudes con nuestros estándares lingüísticos eran asombrosas. Después llegó la segunda secuencia.