sábado, 17 de marzo de 2018

El Incidente Cooper. Capítulo VII: Rosas para Emma

Era en la mañana temprano cuando sonó el timbre. El coronel James Kaufman acudió sin prisas. Se había vestido con un traje de Armani en gris oscuro, camisa beige y corbata. La sobriedad de las prendas y sus tonos apagados resaltaban su porte atlético y sus facciones angulosas. Llevaba el cabello, plateado prematuramente, recortado casi al cero a ambos lados de la cabeza y peinado hacia atrás. Todos los días desde hacía más de una semana repetía el mismo ritual en previsión de aquello que aguardaba. Y había llegado el momento.

Tan sólo él se encontraba en la casa. Había despedido al servicio y enviado a la familia a pasar unos días en la costa con la tía Gertrud, alegando que debía resolver unos asuntos de la máxima importancia y confidencialidad para los que necesitaba disponibilidad absoluta. Descorrió la cerradura tomándose su tiempo, con el pulso acelerado. En el umbral apareció, tal como esperaba, un rostro conocido. 

El tiempo y las adversidades habían hecho mella en ella. Mostraba las marcas del paso de los años y el pelo se le había tornado gris, evidenciando cierto descuido en su aspecto físico. Sin embargo vestía de manera elegante y un vahído a fragancia de jazmín fue de las primeras sensaciones que percibió el coronel.

Hola, Emma.

Jimmy. Ha pasado mucho tiempo.

Adelante, te esperaba.

El interior de la vivienda se encontraba en penumbra con las persianas bajadas, dejando sólo que penetrase la luz a través de las rendijas y las cortinas entornadas. Se acomodaron en el salón, donde había dos copas ya servidas en una mesita de centro junto con una bandeja en la que se acumulaba una amalgama de galletas. El Coronel había distribuido varios jarrones con flores naturales por toda la estancia y se apreciaba una en exceso recargada mezcolanza de olores. Sobre la mesa central había colocado el jarrón más grande.

¿Cómo estás? —preguntó ella.

Podía estar mejor, supongo que a ti te ocurre lo mismo.

He sufrido. Pero ya se acabó. Estoy dispuesta a empezar de nuevo.

Empezar de nuevo. Suena bien. Demasiado bien para que parezca posible.

Tan sólo es imposible lo que nosotros así decidamos. Ahora lo sé.

Y sin embargo en todo este tiempo yo me he convencido de lo contrario. No podemos hacer posible lo imposible.

Lo que son las cosas —la doctora forzó una sonrisa —pensar que hace ocho años ibas a dejar a tu mujer para marcharte conmigo.

Lo nuestro fue hermoso. Pero el destino nos reservaba otros planes.

Aún estamos a tiempo de recuperar lo perdido.

Lo que se ha perdido ya no se puede recuperar, Emma.

Entonces miremos al futuro, a diferencia del pasado aún no está escrito.

El coronel depositó un paquete de tabaco en la mesita, junto con un mechero. Tomó la copa y sorbió un trago prolongado. Miró a la mujer a los ojos, seguían siendo hermosos pero se le notaba cansancio en la mirada. También tristeza tras aquellas pupilas ahora apagadas, no era difícil adivinar una pugna interna en esa alma atormentada. Nada que el coronel no hubiera imaginado.

¿No bebes?

Quizá luego.

Has arriesgado viniendo aquí. Y aun así sabía que no tardarías.

Tenemos que hablar, Jimmy. Lo sabes.

En eso tienes razón. 

El Coronel extrajo un cigarro del paquete, que dejó sobre la cajetilla.

Por eso será mejor que dejemos de disimular y hablemos claro —recalcó.

Se hizo el silencio. El rostro de Emma se tornó más duro y la sonrisa se le borró de los labios.

No se te escapa una, querido Jimmy. Debí haberlo supuesto.

No creas. Hace poco que he conseguido atar todos los cabos. A veces no es tan sencillo ver lo evidente.

Y sin embargo te has tomado muchas molestias preparando la cita.

¿Qué has venido a buscar, Emma?

A ti, Jimmy. He venido por ti.

Entraba dentro de lo posible. Pero aun así siento curiosidad en saber por qué.

Ocho años de mi vida tirados.

Ahora eres libre.

Emma ya no me sirve. Demasiado inestable, demasiado débil, demasiado marcada ya.

Has tenido ocasión de cambiar en este tiempo.

No Jimmy, esto no funciona así. No es algo sencillo sin las condiciones adecuadas, como aquella vez. Ahora sólo puedo utilizar a alguien que ya haya andado ese camino, esa puerta sigue aún abierta, es algo que tendré que agradecerle al viejo general. Por eso has de ser tú ¿lo comprendes? Espero que no me guardes rencor.

No, no por mí, sino por ella. Ella no merecía esto.

Entiende que no puedo dejarla vivir. Pero tendrás el consuelo de que podrá al fin descansar.

¿Le dirás al menos que aún la quiero?

Te escucha en este momento.

Lo sé.

Emma no pudo reprimir contra su voluntad una lágrima. Una lágrima que procedía de lo más hondo de su ser.

Aquel instante en que me apuntaba con el arma, la expresión de sus ojos, esos segundos en los que parecía no estar en ningún sitio. Ese recuerdo me persigue. Me avergüenza no haber sido capaz de verlo.

La doctora sonreía con un rictus triunfal.

Lo hice bien Jimmy, ¿no es cierto? Era la tercera vez, de todo se aprende.

Pudiste haberme matado entonces.

¿Para qué? Tenía más posibilidades si alguien confirmaba mi versión. Haber quedado como única superviviente no me convenía. Y tú no suponías ningún peligro, lo vi enseguida. El amor ciega la razón la mayor parte de las veces.

Calculador hasta el final —Kaufman movió la cabeza en un gesto de negación —Eres un maldito hijo de puta, Ryan.

A mi edad ya es difícil cambiar, coronel.

Y sin embargo esta vez has pasado por alto algunos detalles. A mí nunca podrás tenerme.

¡Oh venga, James! Sabes que no puedes hacer nada. Aunque me veas con este cuerpo débil y demacrado puedo sacarle mucho más partido que tú al tuyo. Esto no es como pelear con los loqueros encorsetado en una camisa de fuerza. No eres rival para mí.

El coronel esbozó una media sonrisa antes de apurar el último trago de la copa.

Por eso me he tomado la libertad de ser previsor.

¿Previsor tú, Jimmy?

Kaufman hizo una pausa calculada.

Acabo de terminarme el veneno, que no tardará en hacer efecto. Ya no hay marcha atrás, pronto mi cuerpo te será inservible.

La doctora tensó los músculos mientras el rostro se le contraía en una expresión de contrariedad. Escrutó al coronel y al instante supo que decía la verdad. Miró su copa que permanecía todavía llena. Había hecho bien en desconfiar, no había caído en esa trampa. Lo que no imaginó era que ambas pudieran estar envenenadas.

¡Patético imbécil! Encontraré otro, es cuestión de tiempo nada más —gritó — ¡Acabas de condenar a Emma a perpetuar su sufrimiento, tendrás que cargar con esa culpa!

Kaufman tomó el cigarrillo y el encendedor. Rió débilmente, parecía sopesar sus próximas palabras.

También en eso has fallado, Ryan.

Pare de jugar conmigo coronel. Esta conversación está dejando de ser divertida.

— Tan solo es el miedo que empieza a cambiar de bando. Nada más.

— Tú no conoces el miedo, el miedo verdadero —profirió una carcajada —pero estás a punto de saber lo que es.

El coronel sonrió, con el cigarro bailándole entre los labios y el mechero pegado a él.

¿Acaso creías que las flores eran para recibirte? No, maldito necio, no me mires así. ¡Tienen un solo objetivo, uno solo! 

¿Qué quieres decir? —Ryan perdió los nervios.

Ahora te das cuenta, ¿verdad? 

A través del cuerpo de Emma, quien en otra vida había sido conocido como Arthur Ryan pudo percibir un olor escondido entre el omnipresente aroma de las flores. Un olor que había pasado por alto hasta que ya era demasiado tarde. 

Y entonces comprendió. El terror se le dibujó en el rostro.

¡Nos veremos en el infierno!

Emma se abalanzó hacia el coronel con la desesperación marcada en las pupilas. 

En ese mismo instante el militar prendió el mechero.

La explosión de gas alzó una llamarada en mitad de la campiña y se pudo oír en varios kilómetros. La casa voló por los aires matando al instante a tres almas. Tres almas atrapadas en tan sólo dos cuerpos.


FIN

28 comentarios:

  1. Esto sí que es un giro inesperado. Qué bueno, Jorge. Cuando empecé a leer el capítulo pensé que te había salido tu vena romántica y querías terminar el relato con un sabio dulce y, de pronto, das un salto mortal haciendo aparecer a Arthur. Me ha gustado mucho la última frase: Tres almas atrapadas en tan sólo dos cuerpos. Enhorabuena, Jorge. Un beso

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    1. Bueno, terminar un relato de terror y suspense con un final romántico creo que no le hubiera pegado. La maestra en finales e historias románticas eres tu, Ana. Gracias por acompañar la historia a lo largo de estos siete capítulos, y haber sido además casi siempre la primera en comentar. Un beso.

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  2. Genial Jorge, no lo esperaba para nada pero me ha gustado cómo lo has resuelto. En el anterior capítulo y final me había quedado con una sensación extraña, un poco disconforme con el final jajaja y ahora creo que te ha quedado muy bien. Felicidades compañero por mantener la tensión hasta el final.
    Besos

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    1. Pues yo estaba temiendo que alguien descubriese el final antes de llegar a él, para quien escribe el final siempre resulta evidente. En el capítulo V se deja una pista sobre esto cuando Emma apunta al coronel, al principio era más clara pero me pareció que daba demasiadas pistas y la dejé de forma más sutil. Agradecerte también tu fidelidad a la historia Conxita, ha sido un placer contar con tu lectura. Un beso.

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  3. Este capítulo final (el definitivo) me ha gustado más que el que yo creí que era el último. Arthur vuelve a aparecer y ¡de qué manera!¡bien!
    Por cierto, te iba a comentar que lo de poner flores en un jarrón no lo veía yo en un coronel, pero al final tenía su explicación.
    Otra cosa, haces bien en poner la palabra FIN para dejar las cosas claras, nos viene bien a algunos, por lo menos a mí. Con esa moda que hay por ahí de dejar los finales "abiertos" para que el lector se ocupe de terminar la historia yo ando muy mosqueada.
    Buen cierre de una historia muy bien diseñada en todos los aspectos. Sin flecos, o casi, que el general Cooper anda por ahí perdido ¿no?
    Un abrazo, Jorge.

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    1. Pues ahora sí, Paloma, este es el último capítulo, y me temo que el general Cooper se va a quedar vagando en el limbo si nadie lo rescata, y de momento yo no tengo intención de hacerlo. Por cierto, habrá algún militar con su corazoncito y su vena romántica, digo yo, y no es que a mi me caiga muy bien el estamento pero tu creo que has lanzado dardos antimilitaristas en todos los comentarios jajaja. Bueno el relato contiene también una pequeña crítica a la cuestión militar, así que no vamos desemparejados.
      Gracias por tu lectura a lo largo de todos estos capítulos Paloma. Un abrazo.

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  4. Acabo de empezar el capítulo 1 del relato y...¡no he podido parar hasta llegar al último! Y eso que he estado tentada en posponer varias veces su lectura, porque leer sobre este tipo de temas durante la noche me trastoca los sueños.
    Me ha encantado Jorge. Hay muy buen equilibrio entre acción, intriga, diálogos, pausas... Tienes frases muy buenas. Me gusta especialmente la de "Tan solo es el miedo que empieza a cambiar de bando" Gracias Jorge. No pares de seguir creando, de seguir sorprendiéndonos.

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    1. Vaya María, que agradable sorpresa verte por aquí! sabes? una de las cosas que no me gusta de este formato de blog es que no se puede publicar un relato largo entero, y en un relato de este tipo el hacerlo por capítulos creo que le quita tensión narrativa y le hurta al lector la posibilidad de no parar de leer si se ve impulsado a ello. Eres la primera que ha llegado con toda la historia publicada, y que me digas que no has podido parar es el mejor reconocimiento, porque será que algo he hecho bien. De lo que se trata en un relato de suspense es de eso, de crear expectación y enganchar al lector. Así que muchas gracias por tu impresión y comentario.
      Por cierto estoy releyendo la primera parte de vuestro cómic, para volver a ponerme en situación, y después me pondré con la segunda. Ya os diré.
      Besos.

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  5. Mejor este final, aunque yo en ningún momento creí que el anterior fuera el definitivo, no podía ser que nos dejaras así, jajaja. Y no añado nada más porque después tomas represalias conmigo, ¡con lo que yo valoro tus esfuerzos por se coherente!
    Bromas aparte, he disfrutado de la trama durante estos capítulos, Jorge, enhorabuena y nos leemos en la siguiente ;)
    Besos pasados por agua, me temo :)

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    1. Es que este es el final que siempre tuvo la historia, nunca hubo otro jaja. y ¿Cuando he tomado yo represalias contigo eh? como mucho alguna broma inofensiva :) Me alegra que te haya gustado Eva. Besos congelados!

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  6. Un broche de oro para tu relato, Jorge :) Nunca hubiera podido adivinar el final, pero me ha encantando por lo original y lo inesperado. Después de todo, aunque algo tarde, el coronel pudo atar todos los cabos y poner fin a las sucesivas posesiones de Ryan. Muy bien hilado y explicado todo, lo cual es de agradecer porque a veces no se dan suficientes pistas y una se devana los sesos para averiguar lo que en realidad sucedió. ¡Enhorabuena!

    Un abrazo.

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    1. Pues yo que pensaba que se veía desde dos capítulos atrás. Cuando escribes este tipo de historias siempre temes que venga alguien y te adivine el final, y lo peor, que se le ocurra hacerlo en público y te chafe la historia jaja. Si os he sorprendido, misión cumplida entonces. Gracias por leerme Julia. Abrazos.

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  7. Excelente colofón, Jorge. Un final que inicia con toques románticos, pasando por la ciencia ficción, el relato de detectives para cerrar con esa terrorífica imagen de condena perpetua en ese Más Allá. Y ahora que concluye me guardo el enlace para disfrutar de la historia completa. Desde luego una historia muy del género Pulp que me encanta. Un abrazo!!

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    1. Podrás disfrutar de la historia siempre que quieras David, que aquí seguirá esperando por los lectores. Gracias por tu fidelidad al relato a lo largo de éstos capítulos. Un abrazo!

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  8. Tienes una mente maquiavélica Jorge ¡Vaya golpe de efecto final! No sospeché nada en ningún momento, claro que yo, para los Cifis y relatos detectivescos, soy un desastre. Con el "engaño" de las rosas creí que era una cita amorosa, aunque conociéndote que no das puntadas sin hilo... pensé jum...a ver que pasa. Nunca imaginé el final.
    Te felicito por tu imaginación y por la serie completa.
    Un fuerte abrazo Jorge y para la próxima me pido una peli romántica y palomitas :)

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    1. De eso se trataba Isabel, de esconder el final, aunque no las tenía todas conmigo. Las rosas además de servirle al coronel para ocultar sus propósitos también tenían la función de despistar un poco respecto a la aparición de Emma en este último capítulo. A veces estas cosas surgen de una idea simple a la que luego le damos forma y la revestimos de toda la parafernalia, pero se trata solamente de ir un poquito más allá de lo que sería un final convencional.
      Y para la próxima juegas con ventaja jaja, pero igual hay que esperar un poco todavía. Un abrazo.

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  9. Me extrañó un poco que no pudieses "fin", pero yo también creo que nosotros mismos lo dimos por sentado a raíz de los comentarios, no porque el texto indujera a ello. En todo caso, este final "verdadero" mejora al "falso". Coherente y bien hilvanado hasta el final, en todos los detalles. Fíjate que al principio pensé que lo del veneno sobraba si luego pretendía reventar la casa. Luego pensé que, en realidad, lo del gas era el plan B. Todo muy bien pensado. Gran relato de intriga y terror. Y cierto, es de los que tendría que leerse de un tirón, pero yo también estoy contigo: no sería para el formato blog. Me ha gustado ese puntillo romántico en la lágrima de Emma y, como ya te han dicho, yo también recalcó esa frase de "el miedo ha cambiado de bando", es buenísima. Me gusta este final. No siempre los "malos" se van a ir dejando "la cagadita", ja ja
    Está claro que para nosotros escribir es una necesidad pero cuando además se hace disfrutar a quien te lee, cobra otra dimensión.
    Un abrazo paisano

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    1. Pues ya sabes Isidoro, a partir de ahora si no veis FIN, podéis esperar cualquier cosa. Es cierto que se ha producido un efecto contagio que se ha agrandado como una bola de nieve. Yo soy de la idea de que si vas a escribir una historia que se sale (o lo intenta) de lo convencional, el final tiene que estar en la misma línea, y puedo hacer las cosas mejor o peor pero lo que sí intento es ser fiel a mis principios (literarios en este caso). Un mal final puede echar por tierra todo el trabajo anterior, si elevas mucho las expectativas y no cumples al final, el lector se sentirá más defraudado que si las expectativas hubieran sido menores. Por eso intento, a veces con más exito y otras menos, llevar el final un poco más allá de lo que hubiera sido el final esperable.
      Efectivamente el gas era el plan B, que matar un espectro no es cosa fácil y hay que asegurarse de que queda bien muerto. Yo creo que el coronel en realidad no tenía muchas esperanzas de que su plan inicial funcionase con el ente, de lo que sí se aseguró es que él quedaría fuera de la circulación y, no menos importante, que Arthur bajase la guardia al creer que había descubierto las verdaderas intenciones del coronel, pasando por alto los movimientos (el cigarrillo, el encendedor...) que habrían de llevar a la culminación del plan de Kaufman.
      Ahora que ha finalizado la entrega me queda un poco el mal sabor de boca de que el relato ha perdido mucho con la publicación de los capítulos separados. Las impresiones que he recibido de quienes lo han leído del tirón y los que no, han tenido diferencias. Pero es cierto que sería impensable publicar el relato entero en un blog.
      Por cierto, la frase de "el miedo ha cambiado de bando" fue un añadido de última hora poco antes de la publicación de este último capítulo, ahora que no nos lee nadie.
      Muchas gracias por el seguimiento que has hecho de la serie, Isidoro, y como siempre por enriquecer el blog con tus estupendos comentarios. Un abrazo!

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  10. Un dramático final que cierra bien la alucinante historia. Al final, como en "Diez Negritos" no quedó ninguno. Esa frase final de "dos cuerpos y tres almas" es un brillante remate para esta mininovela. De todas formas, yo creo que el tema daba para un mayor metraje, el argumento tiene la potencia suficiente y tú el talento necesario para desarrollarlo. Deberías plantearte la posibilidad de una segunda parte en la que rescataras al general Ernest Cooper de su penoso limbo y su alma pudiera descansar el paz. Por lo demás, enhorabuena, Jorge, disfruté mucho con la lectura.

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    1. Eso de una segunda parte con las peripecias del general me lo han comentado ya, quien sabe si aparecerá de nuevo por este blog, De momento aquí se acaba la historia. Si os he hecho disfrutar de su lectura me doy por satisfecho. Gracias por comentar Paco, y de nuevo bienvenido a mi blog.

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  11. Y,en otro orden de cosas, me ha impresionado tu blog literario por el magnífico diseño, todo muy diáfano y organizado con un formato realmente extraordinario.
    Si no te importa, voy a tomarlo como modelo para crear el mío. Ya me contarás los pasos que seguiste para elaborar este. Saludos cordiales, Jorge.

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    1. Respecto a eso, hay herramientas en blogspot.com.es sencillas y fáciles de usar para crear un blog, pero cualquier duda no tengas reparos en preguntarla. No obstante he visto que has creado tu propio blog bajo un dominio propio, que supongo que no echa mano de los mecanismos de google, de hecho no he podido ni comentar los relatos. Me imagino que ahí ya será cuestión de buscar otro tipo de herramientas. Un saludo Paco.

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  12. Vaya giro narrativo, Jorge. El falso final del episodio anterior, dejaba muchas preguntas sin respuesta en el tintero; me hubiera decepcionado que tan buen relato hubiera terminado de esa forma, pero luego nos brindas este otro, con respuestas a todas las dudas, acción y una buena pizca de romanticismo (ese "Lo sé", al más puro estilo Han Solo, ha removido gratos recuerdos a este lector). Un fin lleno de explicaciones bien hilvanadas y mucha venganza. Me ha encantado, de verdad.
    Un abrazo enorme.

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    1. jaja en este capítulo final todos hacéis hincapié en que el otro hubiera sido un final decepcionante, pero casi nadie se atrevió a comentarlo cuando creyeron que el otro era el final, cosas que tiene la cordialidad en estos mundos blogueros. Me alegra que te haya gustado Bruno, gracias por comentar. Un abrazo.

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  13. Guala!! que bueno, ya no sabía si era Emma, el general Cooper, al final se ha cargado a Arthur, el ente asesino de mujeres!!! Y vaya forma de volar por los aires, genial. He echado de menos saber algo más del General, pero el desenlace estupendo. Si te soy sincera, como yo lo he leído prácticamente todo seguido, bueno en varios días, he visto mucha diferencia de unos capítulos a otros en estructura y ritmo, esto no se aprecia cuando hay semanas por medio, pero si lo que pretendes es hacerlo como una novela corta, habría que mantener la tensión hasta el final, no destripando tanto en el capítulo VI, vamos que lo hubiera hecho ese en dos, había mucho que contar manteniendo el interés del lector. Bueno compañero, un gusto leerte. Bicos y abrazos.

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    1. Bueno quizás el penúltimo capítulo en el que la tensión se rebaja un poco, habría que plantearlo de otra manera. La idea era cargar todo el peso del final sobre este último capítulo, que es rápido en su parte final y resuelve muchas incógnitas. Gracias por tu lectura Eme. Bicos.

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  14. Leyendo los comentarios Jorge... es verdad que un relato seriado puede perder algo de interés, me ocurrió cuando publiqué mi novela por capítulos, que aunque tuve fieles lectores entre los que te encontrabas tú Jorge, entiendo la dificultad de no leer seguido un relato largo. Es normal.
    Es un buen trabajo, incluso para quienes no consumimos habitualmente ciencia ficción.

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    1. Sos quienes me leéis los que debéis juzgar la calidad del relato. Pero es cierto que publicar un relato largo por capítulos hace que pierda mucho, sobre todo por aquí donde todas las semanas cada uno de nosotros lee varios blogs y es complicado recordar lo que ocurrió una semana atrás. Pero así es este mundillo, Isabel. Muchas gracias por tu comentario, que no tenías necesidad de hacer, por eso te lo agradezco aún más. Un abrazo.

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